El mandatario aseguró que Estados Unidos ejecutó una operación militar de gran escala en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro, en medio de ataques aéreos y reacciones regionales.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, afirmó este sábado que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar de gran escala en Venezuela, la cual —según su versión— concluyó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa.
El anuncio se difundió a través de Truth Social, donde Trump escribió: “Estados Unidos ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien fue capturado y trasladado por el aire fuera del país junto con su esposa”. Añadió que la acción se realizó “en colaboración con las fuerzas del orden de EE. UU.” y prometió entregar más detalles en una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago.
Previamente, fuentes de la administración estadounidense señalaron a medios internacionales que el mandatario ordenó ataques contra objetivos dentro de Venezuela. Durante la madrugada se reportaron explosiones y sobrevuelos en las cercanías de Caracas, mientras que el Gobierno venezolano confirmó ataques aéreos en distintos puntos, con énfasis en La Guaira y zonas próximas al aeropuerto de Maiquetía.
En un comunicado oficial, Caracas denunció una “gravísima agresión militar” contra localidades civiles y militares y ordenó el despliegue del comando para la defensa integral de la nación, medida informada antes del mensaje de Trump sobre la presunta captura.
Restricción aérea y reacción regional
En paralelo, la Fuerza Aérea de EE. UU. y la Federal Aviation Administration emitieron un NOTAM que prohíbe el tránsito aéreo sobre territorio venezolano para aeronaves comerciales estadounidenses, citando riesgos por actividad militar en curso. La restricción entró en vigor a las 02:00 horas locales y se fijó por 23 horas, sin detallar las fuerzas involucradas.
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, expresó su “profunda preocupación” por las explosiones y la escalada de tensión regional. En tanto, el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, condenó el ataque y llamó a una respuesta internacional.





