La actualización alimentaria reduce procesados, refuerza proteínas y reabre el debate educativo.
El gobierno de Estados Unidos presentó una nueva pirámide alimentaria invertida como parte de las Guías Alimentarias 2025–2030, en un rediseño que combina cambios nutricionales con una apuesta por el minimalismo visual y un mensaje político alineado con la agenda “Make America Healthy Again” (MAHA).
La iniciativa, impulsada durante la administración de Donald Trump, simplifica la estructura tradicional y reduce los grupos de alimentos a tres grandes bloques: proteínas, lácteos y grasas saludables; frutas y verduras; y cereales integrales. En el nuevo esquema, los alimentos ultraprocesados y los dulces desaparecen del gráfico, mientras que los cereales —históricamente la base— ocupan el espacio más reducido.
El cambio responde a una visión promovida por el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., quien defendió el giro al señalar que la pirámide tradicional “ya estaba patas arriba”. Durante la presentación de las guías, fue enfático: “Nuestro mensaje es claro: coman comida real”.

Desde el punto de vista nutricional, el documento prioriza alimentos integrales, refuerza el consumo de proteínas y lácteos enteros, redefine el tratamiento de las grasas saturadas y endurece la advertencia contra los azúcares añadidos, al afirmar que ninguna cantidad forma parte de una dieta saludable. Para los niños menores de cuatro años, la recomendación es eliminar completamente el azúcar añadido.
Uno de los ajustes más relevantes apunta a la ingesta proteica, que aumenta desde 0,8 gramos por kilo de peso corporal a un rango de 1,2 a 1,6 gramos, lo que equivale a 84–112 gramos diarios para una persona de 70 kilos. Pese a ello, autoridades y expertos llamaron a cuidar las fuentes, priorizando proteínas vegetales, mariscos y carnes magras.
Las guías también introducen un cambio en la recomendación sobre alcohol. En lugar de fijar límites diarios diferenciados por sexo, el texto aconseja de forma general “consumir menos alcohol para una mejor salud”, con abstinencia total para embarazadas y personas en recuperación de adicciones.
Más allá del contenido, el rediseño destaca por su comunicación visual. El nuevo portal oficial adopta una estética limpia y minimalista, inspirada en marcas de alimentación saludable, con tipografías simples, amplios espacios en blanco e ilustraciones de estilo retro. Sin embargo, especialistas cuestionan su utilidad pedagógica, al no detallar porciones, cantidades ni proporciones claras, lo que obliga al usuario a buscar información adicional.

No es la primera vez que EE.UU. ajusta sus guías mediante el diseño. Tras la pirámide clásica, el país ensayó una versión segmentada en 2005 y luego MyPlate en 2011. La edición 2025–2030 recupera la pirámide como símbolo, más que como diagrama didáctico preciso, en un contexto político sensible que refuerza su lectura cultural.
Las directrices, elaboradas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos junto con la Administración de Alimentos y Medicamentos, definen la base de programas federales que alimentan a cerca de 30 millones de niños a diario y alcanzan a militares, veteranos y adultos mayores.
Desde el ámbito médico, hubo respaldos y llamados a la cautela. Asociación Médica Estadounidense valoró el énfasis en alimentos integrales, mientras que otras entidades pidieron más evidencia sobre el impacto del mayor consumo de proteínas y grasas animales.
Según cifras oficiales, más de la mitad de los adultos estadounidenses vive con al menos una enfermedad crónica relacionada con la alimentación, y el cumplimiento de las recomendaciones históricas ha sido bajo. En ese escenario, la nueva pirámide busca orientar decisiones, aunque deja abierta la pregunta sobre si el diseño puede suplir la falta de precisión en educación nutricional.






