Un reporte del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo (OCRIT) de la UNAB alerta sobre la estrategia de encubrimiento de la estructura criminal de origen chino.
Chile dejó de ser un punto de tránsito para convertirse en territorio fértil para el crimen organizado transnacional. El más reciente informe del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo (OCRIT) de la Universidad Andrés Bello (UNAB) analiza al Clan Bang de Fujian, una organización de origen chino que opera en el país desde 2020 aprovechando las brechas de fiscalización durante la pandemia.
El Clan Bang tiene raíces en redes clandestinas de la región china de Fujian, con antecedentes históricos vinculados a las tríadas del sur de China y procesos de expansión internacional desde fines del siglo XX.
A diferencia de bandas con mayor visibilidad mediática, este grupo prioriza el lucro mediante el camuflaje, la fragmentación operativa y el uso de negocios fachada como casinos, malls chinos y salas de karaoke.

El portafolio delictual de esta red incluye el cultivo intensivo de marihuana, trata de personas con fines de explotación laboral y sexual, además del tráfico de drogas sintéticas como metanfetamina y éxtasis. Territorialmente, el Clan Bang registra presencia en la Región Metropolitana, Valparaíso, O’Higgins y La Araucanía. Entre sus operaciones más críticas, los investigadores destacan la incautación de miles de plantas de cannabis en San Antonio y allanamientos en el Barrio Meiggs, donde detectaron economías nocturnas clandestinas utilizadas para el lavado de activos.
Sin embargo, la persecución penal enfrenta obstáculos estructurales. Según el reporte, las barreras idiomáticas y la falta de cooperación internacional especializada dificultan acreditar judicialmente el delito de asociación ilícita. Actualmente, de los 31 ciudadanos chinos privados de libertad en el país, solo 4 cuentan con condena firme, lo que evidencia una brecha significativa entre formalizaciones y sentencias. Para Pablo Urquízar, coordinador del OCRIT UNAB, el riesgo principal radica en la capacidad de este clan para instrumentalizar redes migratorias vulnerables bajo un absoluto bajo perfil.





