Especialistas identifican el uso de pantallas y la deficiente calidad sonora de las salas de clases como los principales responsables de la creciente desconexión de los estudiantes chilenos.
La falta de concentración en los establecimientos educacionales de Chile ha pasado de ser una queja recurrente a una urgencia estructural. Diversos expertos y comunidades educativas alertan que la capacidad de atención de los alumnos difícilmente supera los 15 minutos continuos. Este fenómeno, impulsado por la sobreestimulación digital y el uso intensivo de dispositivos móviles, encuentra un cómplice silencioso en la infraestructura escolar: la deficiente calidad acústica de las salas de clases.
Un entorno ruidoso impide que la instrucción del docente llegue con nitidez a todos los rincones del aula. Según la firma chilena AudioClass, la distribución desigual del sonido provoca que los estudiantes ubicados en las filas posteriores se desconecten prematuramente. Simona Rossi, Lead Product Designer de la organización, destaca la importancia de este factor: “Si un estudiante no oye con claridad, queda en desventaja desde el primer minuto”, asegura, subrayando que gran parte del aprendizaje actual depende de la escucha efectiva.
La evidencia científica respalda esta premisa. Investigaciones internacionales, como el Proyecto MARRS de Estados Unidos, demuestran que optimizar la acústica del aula permite aumentar hasta en un 30% la adquisición de nuevos conocimientos. Asimismo, implementar sistemas de amplificación no solo favorece al alumno, sino que protege la salud del profesorado. Datos de WebClass revelan que el 47% de los docentes chilenos sufre patologías vocales debido a la necesidad de forzar su voz para sobreponerse al ruido ambiente.
Finalmente, la mejora en las condiciones sonoras se alinea con el Decreto 83 del Ministerio de Educación (Mineduc) y los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). Estas normativas exigen espacios inclusivos que faciliten el acceso a la información para estudiantes con dificultades auditivas o trastornos de atención. Así, la discusión pedagógica se desplaza desde los contenidos hacia la creación de un entorno físico que realmente permita el acto de aprender.





