El Ministerio de Relaciones Exteriores manifestó su sorpresa ante las restricciones impuestas a tres funcionarios nacionales y citó al embajador Brandon Judd para esclarecer las acusaciones.
Una inédita crisis diplomática sacude la relación entre Santiago y Washington. El Gobierno de Chile manifestó este viernes su rechazo categórico ante la decisión del Departamento de Estado de Estados Unidos de revocar las visas de tres funcionarios chilenos, bajo acusaciones de participar en actividades que representarían una amenaza para la seguridad regional. La medida, fundamentada en la Ley de Inmigración y Nacionalidad estadounidense, califica a los afectados como perjudiciales para los intereses de seguridad de dicho país.
A través de un comunicado oficial, La Moneda calificó la situación como sorpresiva y cuestionó que el anuncio se realizara de forma pública sin una notificación diplomática previa. El Ejecutivo chileno descartó de manera tajante cualquier participación en actos que socaven la estabilidad del continente, enfatizando que tales imputaciones carecen de sustento. La administración de Gabriel Boric defendió la soberanía nacional y advirtió que estas acciones no se condicen con el nivel de cooperación que mantienen ambos países.
Ante la gravedad del escenario, el canciller Alberto van Klaveren citó al embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, con el fin de exigir explicaciones formales y obtener la identidad de los funcionarios involucrados. Desde la Cancillería señalaron que la falta de comunicación oficial por los canales tradicionales agrava la controversia, considerando la histórica alianza estratégica entre ambas naciones. “Este tipo de acciones no se condicen con la densidad y diversidad de ámbitos en los que dialogamos y cooperamos”, reza el documento emitido por el Estado chileno.
La situación ha generado una profunda preocupación en el palacio de La Moneda por las posibles repercusiones en la agenda bilateral. Mientras se esperan mayores antecedentes, el Gobierno de Chile reiteró su compromiso con el derecho internacional y la seguridad regional, pero insistió en que cualquier medida debe basarse en el respeto mutuo y la transparencia diplomática.





