El gobierno de Irak autorizó a milicias proiraníes a responder ataques tras bombardeos en Anbar y citó a representantes de Estados Unidos e Irán, anunciando acciones ante la ONU.
El Consejo de Seguridad Nacional de Irak autorizó a las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) a ejercer el derecho a la autodefensa y responder militarmente ante nuevos ataques. La decisión se adoptó tras una serie de bombardeos en la provincia de Anbar, que dejaron al menos 15 combatientes muertos y más de 30 heridos.
Las autoridades iraquíes atribuyeron inicialmente los ataques a Estados Unidos e Israel, en medio de un escenario de alta tensión regional. Sin embargo, posteriormente, Irán reconoció que el incidente se produjo por un error operativo, lo que añadió complejidad al conflicto. Entre las víctimas fatales figura Saad al-Baiji, comandante de operaciones de las FMP en la zona.
El portavoz militar Sabah al-Numan informó que el Ministerio de Relaciones Exteriores convocará a los representantes diplomáticos de Washington y al embajador de Teherán para entregar notas formales de protesta. Además, confirmó que Irak presentará una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, acusando “graves violaciones de su soberanía”.
“Irak no aceptará ataques que vulneren su integridad territorial”, enfatizó la autoridad militar, marcando una postura firme frente a las acciones externas.
En paralelo, las FMP, integradas al aparato de seguridad estatal, han intensificado sus ofensivas contra objetivos estadounidenses desde fines de febrero, incluyendo bases militares y la embajada en Bagdad. Estas acciones responden a la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya se extiende a otros territorios como Líbano y países del Golfo.
El escenario también golpea al primer ministro Mohammed Shia al-Sudani, quien enfrenta el desafío de equilibrar su relación con Washington y las presiones internas de sectores chiítas alineados con Teherán.
En otro hecho que elevó la tensión, un ataque con misiles balísticos dejó seis muertos entre las fuerzas peshmerga del Kurdistán iraquí. El presidente regional Nechirvan Barzani aseguró que Irán admitió el error y prometió una investigación.
Este episodio generó preocupación en la región autónoma, ya que marca un precedente inédito en el conflicto actual, con impactos directos en fuerzas kurdas que cumplen un rol clave en la seguridad y estabilidad del norte de Irak.





