El saldo del Tesoro Público superó los US$3.617 millones en febrero, impulsado por deuda de corto plazo y mayor recaudación minera, reactivando el debate fiscal.
La caja fiscal de Chile volvió al centro del debate luego de que la Dirección de Presupuestos (Dipres) informara que los recursos líquidos del Tesoro Público alcanzaron los US$3.617 millones al cierre de febrero de 2026. La cifra representa más del doble respecto de enero, cuando el saldo llegaba a US$1.406 millones.
El incremento responde, en parte, al mejor desempeño de los ingresos del Gobierno Central, que crecieron 6,5% real anual, impulsados por la mayor recaudación de la minería privada, favorecida por el alto precio del cobre. Este factor permitió fortalecer temporalmente la liquidez fiscal.
Sin embargo, el repunte no refleja necesariamente una mejora estructural. Expertos advierten que el alza se explica principalmente por un aumento en las emisiones de deuda, especialmente en el mercado local. Durante febrero se concretaron 29 colocaciones, casi el doble que en enero, incluyendo cerca de US$3.000 millones en deuda, gran parte de ella de corto plazo.
La propia Dipres detalló que el incremento del stock de activos se vincula con emisiones por US$3.571 millones, de los cuales una porción relevante vence durante 2026. Esto sugiere que la holgura fiscal podría ser transitoria.
El escenario reactivó el debate político. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, había cuestionado previamente el bajo nivel de caja heredado, señalando que “normalmente las administraciones cierran con entre US$3 mil y US$4 mil millones”. En contraste, exautoridades del gobierno anterior defendieron la volatilidad de estos indicadores.
En esa línea, el exministro Nicolás Grau sostuvo que “los valores fluctúan mucho”, mientras que el economista Rodrigo Wagner destacó que el saldo actual equivale a cerca de 1 punto del PIB.
Pese al repunte, el nivel actual aún se ubica por debajo de registros históricos recientes y mantiene presión sobre el manejo fiscal. En paralelo, el gasto público mostró una evolución mixta: creció 5,1% en febrero, pero acumula una caída de 1,9% en el año.
Finalmente, el balance fiscal cerró febrero con un déficit de 0,3% del PIB, mientras que el acumulado anual alcanza 0,2% negativo, reflejando un escenario aún ajustado para las finanzas públicas.





