El PIB chileno cayó 0,2% entre abril y junio, afectado por la minería y las exportaciones, mientras el consumo de los hogares creció 1,2%.
La economía chilena registró una contracción anual de 0,2% durante el segundo trimestre de 2026, según las Cuentas Nacionales publicadas este martes por el Banco Central de Chile. Con este resultado, el país acumula dos trimestres consecutivos de retroceso.
Durante el primer trimestre, el PIB había caído 0,3%, cifra que el instituto emisor corrigió desde una estimación preliminar de -0,5%. Así, la actividad económica completó un semestre con resultados negativos.
El principal factor que explicó el desempeño del segundo trimestre fue la minería, actividad que registró una caída de 6,4% y ejerció una incidencia relevante sobre el resultado general de la economía.
A este escenario se sumó el comportamiento del sector externo. Las exportaciones disminuyeron, mientras la variación de existencias también incidió negativamente. Estos factores contrarrestaron parte del impulso generado por la demanda interna.
Actividad no minera mantiene crecimiento
Pese al resultado general, el desempeño de las actividades no mineras mostró una evolución más favorable. El PIB no minero aumentó 0,7%, principalmente por el aporte de los servicios personales y el comercio.
Al comparar con el trimestre inmediatamente anterior y considerando cifras desestacionalizadas, el PIB no registró variación. El Banco Central explicó que la actualización de los indicadores de coyuntura y el proceso de conciliación de oferta y uso trimestral incidieron en la revisión del resultado.
De esta manera, las cifras muestran una economía con comportamientos divergentes: mientras la minería y las exportaciones presionaron a la baja el resultado agregado, las actividades no mineras y el consumo contribuyeron a moderar la contracción.
Consumo de los hogares aumenta 1,2%
En materia de gasto, el consumo de los hogares creció 1,2% durante el segundo trimestre. El mayor aporte provino de los servicios, especialmente por un incremento en el gasto asociado a salud y turismo.
El consumo de bienes durables también presentó un resultado positivo, impulsado principalmente por mayores compras de automóviles. Sin embargo, este avance fue parcialmente compensado por una disminución en la adquisición de productos tecnológicos.
Por otra parte, el consumo de bienes no durables disminuyó, debido principalmente a un menor gasto en combustibles. Esta caída fue parcialmente compensada por mayores compras de vestuario.
El consumo de gobierno aumentó 1,8%, resultado que el Banco Central vinculó con un incremento en los servicios de salud y educación.
En síntesis, el segundo trimestre dejó una economía marcada por la debilidad de la minería y las exportaciones, aunque el consumo y las actividades no mineras entregaron señales positivas. El resultado mantiene la atención sobre la evolución de la actividad durante la segunda mitad de 2026.





