A 248 años del natalicio de Bernardo O’Higgins: luces y sombras de un Padre de la Patria

Desde su paso por Talca hasta su exilio en Perú, la vida de Bernardo O’Higgins estuvo marcada por batallas, decisiones políticas y episodios que definieron la historia republicana de Chile.

Este 20 de agosto de 2026, Chile conmemora los 248 años del nacimiento de Bernardo O’Higgins Riquelme, una de las figuras centrales del proceso de Independencia. Su trayectoria estuvo marcada por guerras, disputas políticas, decisiones trascendentales y también profundas contradicciones.

Nacido el 20 de agosto de 1778 en Chillán, O’Higgins fue hijo de Ambrosio O’Higgins, quien llegó a ser gobernador de Chile y virrey del Perú, y de Isabel Riquelme y Meza. Aunque creció lejos de su padre, recibió una educación que posteriormente lo llevó a Lima e Inglaterra.

Durante su estadía en Europa conoció a Francisco de Miranda, precursor de la emancipación americana. Ese contacto acercó al joven O’Higgins a ideas que cuestionaban el dominio de la monarquía española y que terminarían influyendo en su incorporación al movimiento independentista.

De agricultor a líder de la independencia

Antes de convertirse en militar, O’Higgins desarrolló actividades agrícolas en la hacienda Las Canteras, cerca de Los Ángeles. Su ingreso a la política ocurrió en 1811, cuando asumió como diputado por Los Ángeles en el Primer Congreso Nacional.

El proceso revolucionario pronto se transformó en un conflicto armado. En ese escenario, O’Higgins protagonizó una intensa disputa por el liderazgo con José Miguel Carrera, una rivalidad que reflejó las profundas diferencias existentes dentro del propio movimiento patriota.

La derrota de Rancagua en 1814 obligó a los independentistas a retirarse hacia Mendoza y dio paso a la Reconquista española. Allí, O’Higgins se incorporó al proyecto militar encabezado por José de San Martín, que buscaba recuperar Chile mediante el Ejército de los Andes.

La victoria patriota en Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, permitió recuperar Santiago y abrió una nueva etapa. O’Higgins asumió entonces como Director Supremo, aunque la guerra todavía estaba lejos de terminar.

Talca y el juramento de la Independencia

Uno de los episodios que vincula directamente a O’Higgins con el Maule ocurrió el 12 de febrero de 1818.

Mientras en Santiago se realizaban las ceremonias oficiales por la proclamación de la Independencia, O’Higgins se encontraba en Talca junto al Ejército del Sur. De acuerdo con los antecedentes citados en el documento, ese día firmó el Acta de Juramento de la Independencia junto a las tropas que lo acompañaban.

El episodio adquiere especial relevancia para la región, ya que Talca fue uno de los lugares donde el jefe del naciente Estado chileno solemnizó personalmente la ruptura con la monarquía española.

Sin embargo, apenas cinco semanas después, el territorio volvería a convertirse en escenario decisivo. El 19 de marzo de 1818, las fuerzas realistas sorprendieron al ejército patriota en Cancha Rayada, provocando una derrota que puso nuevamente en riesgo el proceso independentista.

La situación cambió el 5 de abril de 1818, cuando las fuerzas patriotas derrotaron a los realistas en Maipú, consolidando militarmente la Independencia.

Un gobernante con amplias atribuciones

La importancia histórica de O’Higgins no se limita al campo de batalla. Entre 1817 y 1823, dirigió un Estado recién formado, con instituciones todavía en construcción y una guerra que continuaba en distintos frentes.

Durante su administración impulsó la reapertura del Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional, promovió la enseñanza primaria y participó en la creación de la Escuela Militar. También apoyó la formación de la Primera Escuadra Nacional, convencido de que Chile necesitaba controlar el mar para consolidar su independencia.

Su gobierno también impulsó medidas contra privilegios heredados de la sociedad colonial, como la eliminación de títulos de nobleza, escudos de armas y mayorazgos.

Pero su administración tuvo una importante contradicción. La Constitución de 1818 le otorgó amplias facultades como Director Supremo, mientras el Senado estaba integrado por cinco miembros designados por él.

Por ello, aunque O’Higgins impulsó reformas fundamentales para el nuevo Estado, también ejerció un poder altamente concentrado, lo que alimentó la oposición política y el desgaste de su gobierno.

Las heridas políticas de la Independencia

Su trayectoria también quedó marcada por los conflictos con figuras como Manuel Rodríguez y José Miguel Carrera.

Rodríguez fue detenido durante el gobierno de O’Higgins y asesinado en Tiltil el 26 de mayo de 1818. Tres años después, Carrera fue fusilado en Mendoza, tras años de enfrentamientos políticos y militares.

El grado de responsabilidad política de O’Higgins en ambos episodios continúa siendo objeto de debate histórico. El documento destaca la necesidad de evitar explicaciones simplistas y considerar la compleja cadena de autoridades, decisiones y conflictos que rodeó ambos casos.

Del poder al exilio

El desgaste político terminó por alcanzar al Director Supremo. A comienzos de 1823, Ramón Freire, desde Concepción, desconoció su autoridad y encabezó la oposición armada.

El 28 de enero de 1823, O’Higgins abdicó. Así terminó su etapa al frente del Estado chileno, seis años después de asumir el liderazgo tras la victoria de Chacabuco.

Meses después abandonó Chile rumbo a Perú. Nunca regresó.

O’Higgins murió en Lima el 24 de octubre de 1842, a los 64 años. Pasó las últimas décadas de su vida fuera del país cuya independencia contribuyó decisivamente a consolidar.

248 años después

La conmemoración de este 20 de agosto permite revisar la figura de O’Higgins más allá de los monumentos y de la tradicional imagen del “Padre de la Patria”.

Su historia reúne al hijo de un alto funcionario de la Corona que terminó enfrentándola, al agricultor que llegó a comandar tropas, al gobernante que impulsó instituciones y reformas, pero que también concentró amplias cuotas de poder.

Y para el Maule, su legado tiene un vínculo especialmente significativo: el 12 de febrero de 1818, Bernardo O’Higgins estaba en Talca, donde juró junto a sus tropas la Independencia de Chile.

A 248 años de su nacimiento, su figura sigue mostrando que la Independencia no fue una historia simple de héroes y villanos. Fue también una etapa de guerras, disputas políticas, decisiones difíciles y profundas contradicciones, en la que Chile intentó dejar atrás el orden colonial y construir una República.

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