Por Soledad Schott, Vicerrectora INACAP Sede Talca.
En un escenario marcado por la transformación tecnológica y los cambios productivos, la Educación Técnico Profesional (TP) se vuelve clave para potenciar la empleabilidad y promover la productividad y el desarrollo regional.
El futuro del trabajo ya llegó; la automatización, la inteligencia artificial y la transformación de los procesos productivos están cambiando las competencias que demandan las empresas y organizaciones. Frente a este escenario, la capacidad de aprender y actualizar conocimientos a lo largo de la vida se ha convertido en una de las principales herramientas para acceder a nuevas oportunidades laborales y enfrentar los desafíos del Maule.
La Educación Técnico Profesional vive un momento especialmente relevante. Actualmente concentra el 44,7% de la matrícula total de pregrado en Chile, y reúne a más de 613 mil estudiantes de Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica. Estas cifras evidencian que miles de personas reconocen en este tipo de formación una vía efectiva para mejorar sus oportunidades laborales y desarrollar nuevas competencias.
La importancia de este fenómeno trasciende las estadísticas. Diversas carreras Técnico Profesionales presentan altos niveles de empleabilidad, particularmente en áreas vinculadas a tecnología, industria, logística y servicios. Esto demuestra que la formación TP no solo responde a las aspiraciones individuales de las personas, sino también a las necesidades concretas del mercado laboral.
Para el Maule este desafío adquiere una relevancia estratégica. Nuestra región necesita técnicos y profesionales preparados para contribuir al desarrollo de sectores productivos fundamentales, incorporando innovación, productividad y capacidades de adaptación frente a los cambios tecnológicos.
La formación continua se ha transformado en un requisito para la competitividad. Aprender una profesión ya no es suficiente; hoy se requiere actualizar conocimientos y desarrollar nuevas capacidades durante toda la vida laboral. En este contexto, la Educación Técnico Profesional ofrece alternativas flexibles y pertinentes para que las personas puedan avanzar, reconvertirse o especializarse según las demandas del entorno.
En INACAP creemos que el aprendizaje permanente es una de las principales herramientas para impulsar el crecimiento económico, la movilidad social y el desarrollo sostenible. Por ello promovemos trayectorias formativas que permitan a las personas seguir creciendo durante toda su vida. El desafío para regiones como el Maule no es solo generar crecimiento económico, sino también formar personas capaces de liderarlo. La Educación Técnico Profesional tiene un papel fundamental en esa tarea, porque permite que más personas accedan a oportunidades de desarrollo, fortaleciendo al mismo tiempo la competitividad de los territorios y el bienestar de nuestras comunidades.





