La senadora por el Maule cuestionó la iniciativa impulsada por el Gobierno y advirtió sobre las amplias atribuciones que contempla para el Presidente bajo un nuevo estado de excepción.
Aún no ha sido presentada en su totalidad, pero la reforma de seguridad impulsada por el presidente Kast no está recibiendo apoyo de distintos sectores, incluso dentro del oficialismo. La iniciativa se enmarca en la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), pero, según sus críticos, apunta más bien a controlar a la ciudadanía y entregar amplias atribuciones al presidente de la República.
Uno de los puntos que genera mayor resquemor en amplios sectores políticos es el nuevo estado de excepción que el mandatario podría declarar por hasta ocho meses (240 días), sin autorización previa del Congreso. Esto permitiría suspender o restringir las libertades personal, de locomoción, de reunión y de asociación, además de interceptar comunicaciones privadas y requisar bienes.
“Esta no es una reforma de seguridad, es una reforma de control a la población, y eso es preocupante, porque no dice nada o muy poco sobre cómo combatir el narcotráfico y sus redes, como levantar el secreto bancario, por ejemplo. Es muy peligrosa una reforma que se levanta con la excusa de dar mayor seguridad, siendo que lo que realmente busca es controlar a las personas. Eso ya lo vivimos en dictadura y es algo que jamás vamos a apoyar”, sostuvo la senadora por el Maule, Beatriz Sánchez Muñoz.
“Yo me pregunto si esta intención de control a la población, de mantenerla vigilada, callada y encerrada, se relaciona realmente con que el Gobierno tiene a la economía en el suelo y al desempleo en las nubes; básicamente, con que no se la han podido con el Gobierno del país”, finalizó la senadora del Frente Amplio.





