La fecundidad adolescente registra una fuerte caída en Chile, pero especialistas advierten desafíos en prevención, educación sexual y acceso a métodos anticonceptivos.
Chile ha logrado una importante reducción del embarazo adolescente durante los últimos años. Entre las mujeres de 15 a 19 años, la tasa de fecundidad cayó desde cerca de 39 nacimientos por cada mil en 2015 a aproximadamente 15 en 2020.
La disminución también alcanzó al grupo de 10 a 14 años, donde la cifra bajó a menos de 0,5 nacimientos por cada mil durante el mismo período. En poco más de una década, la fecundidad adolescente disminuyó más de 70%, ubicando a Chile entre los países latinoamericanos que han experimentado una mayor reducción.
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Embarazo no Planificado, que se conmemora cada 26 de septiembre, el académico de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Talca, Emmanuel Andrades Rodríguez, explicó algunos de los factores que han contribuido a esta tendencia.
Entre ellos destaca el mayor uso de métodos anticonceptivos, particularmente el preservativo. “Según la Encuesta Nacional de Juventudes, su uso en la primera relación sexual subió de 60% en 2015 a casi 74% en 2022”, señaló el especialista.
El académico también vinculó esta evolución con transformaciones sociales, entre ellas una mayor permanencia de los jóvenes en el sistema educativo y, en determinados grupos, una postergación del inicio de la actividad sexual.
Andrades enfatizó que estos elementos deben analizarse de manera conjunta. “Estos factores deben entenderse como un conjunto, no como una explicación única”, sostuvo.
Atención especial en menores de 15 años
Aunque la mayoría de los embarazos adolescentes se concentra entre los 15 y 19 años, los casos registrados en menores de 15 requieren una respuesta diferenciada.
“La gran mayoría de los embarazos y nacimientos adolescentes se concentra en el grupo de 15 a 19 años. Los casos en menores de 15 años son una proporción mucho menor, pero requieren especial atención por su posible relación con situaciones de violencia sexual y vulneración de derechos”, explicó Andrades.
La situación regional presenta mayores desafíos. De acuerdo con cifras citadas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre un 18% y 25% de las adolescentes tiene un segundo embarazo dentro de los dos años posteriores al nacimiento de su primer hijo.
El especialista señaló que el fenómeno responde a múltiples condiciones, entre ellas las desigualdades socioeconómicas, el acceso a información y educación sexual, el conocimiento y uso de anticonceptivos y la disponibilidad de servicios de salud sexual y reproductiva.
“El embarazo adolescente es resultado de distintos factores, como las condiciones socioeconómicas. En contextos de mayor vulnerabilidad y desigualdad, la fecundidad adolescente tiende a ser más alta”, afirmó.
Educación y acceso a anticonceptivos
Para mantener la reducción de estos indicadores, el académico planteó la necesidad de combinar distintas medidas preventivas.
“Una de las fundamentales es la educación sexual, entregada de manera oportuna, que permita a los adolescentes tomar decisiones informadas y conocer tanto los métodos anticonceptivos como las formas de prevenir infecciones de transmisión sexual”, indicó.
A esta estrategia se suma el acceso oportuno a métodos anticonceptivos. Andrades destacó que el sistema público chileno ofrece distintas alternativas, entre ellas métodos reversibles de larga duración, preservativos y anticoncepción de emergencia.
También destacó el rol de la consejería especializada. En este ámbito, los Espacios Amigables para Adolescentes buscan facilitar una atención confidencial y accesible, adaptada a las necesidades de este grupo.
De esta manera, aunque Chile presenta una marcada reducción de la fecundidad adolescente, el desafío continúa en garantizar educación, prevención y acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, especialmente entre quienes enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.





