Envejecimiento saludable: más años de vida, nuevos retos para las personas mayores en Chile

El aumento de personas mayores obliga a fortalecer la prevención, los cuidados, las pensiones y la participación social para garantizar una vejez activa, autónoma y digna.

Cada 1 de octubre, la Organización de Naciones Unidas (ONU) conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores, una fecha que busca visibilizar el envejecimiento de la población y los desafíos que este proceso plantea para los países.

Chile atraviesa un acelerado cambio demográfico. Según explicó Iván Palomo González, director del Centro de Longevidad VITALIS de la Universidad de Talca, las personas de 60 años y más ya representan cerca del 20% de la población nacional.

“Chile está envejeciendo aceleradamente. Esto constituye un logro porque vivimos más años, pero también plantea importantes desafíos”, señaló el académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca.

Para Palomo, el desafío no consiste únicamente en aumentar la expectativa de vida, sino en conseguir que esos años adicionales transcurran con salud, autonomía y calidad de vida. El avance de la edad puede aumentar la presencia de enfermedades crónicas, fragilidad y dependencia.

“Lograr que esos años adicionales se vivan con buena salud, autonomía y calidad de vida” requiere poner el foco en la prevención y el mantenimiento de la funcionalidad, sostuvo.

Las tareas pendientes

El especialista identificó varios ámbitos que requieren atención. Entre ellos aparecen las pensiones e ingresos insuficientes, las dificultades para acceder oportunamente a servicios de salud, la creciente necesidad de cuidados de largo plazo, además de la soledad, el aislamiento social, la brecha digital y el edadismo.

En este escenario, la soledad representa una preocupación particular. “Estudios nacionales han mostrado que constituye un problema importante entre las personas mayores y que puede afectar tanto su bienestar como su salud”, advirtió.

El académico también valoró la promulgación, durante 2026, de la Ley Integral de las Personas Mayores y de Promoción del Envejecimiento Digno, Activo y Saludable. A su juicio, esta normativa abre una oportunidad para avanzar desde los principios generales hacia medidas concretas centradas en los derechos, la autonomía, la participación, la prevención y los cuidados.

Una mirada más amplia de la salud

Uno de los principales cambios en la atención de las personas mayores consiste en ampliar la forma de entender la salud. Para Palomo, ya no basta con determinar si una persona presenta o no enfermedades.

“Una persona puede tener varias enfermedades crónicas y, sin embargo, conservar autonomía y una buena calidad de vida”, explicó.

Por esta razón, la atención geriátrica presta cada vez más importancia a factores como la funcionalidad, la fragilidad y la capacidad para desenvolverse en las actividades cotidianas. Este enfoque se relaciona con el concepto de envejecimiento saludable impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En Chile también existen herramientas orientadas a la prevención y atención integral, entre ellas el Examen de Medicina Preventiva del Adulto Mayor (Empam), programas de Atención Primaria, campañas de vacunación, atención preferente y unidades especializadas.

De acuerdo con el académico, el Ministerio de Salud trabaja en la actualización del Empam para reforzar la detección temprana de situaciones como fragilidad, riesgo de caídas, dificultades auditivas, problemas relacionados con medicamentos y situaciones de soledad o aislamiento social.

Actividad física y vínculos sociales

El envejecimiento saludable también depende de hábitos que pueden incorporarse durante distintas etapas de la vida. Palomo enfatizó la importancia de realizar actividad física de manera regular.

Caminar constituye una alternativa beneficiosa, pero el especialista destacó la necesidad de incorporar ejercicios de fuerza, además de actividades que permitan trabajar el equilibrio, la movilidad y la capacidad aeróbica.

A esto se suma una alimentación saludable, con un consumo adecuado de proteínas, junto con el control de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y colesterol elevado.

También recomendó no fumar, moderar el consumo de alcohol, dormir adecuadamente, mantener los controles preventivos y contar con las vacunas correspondientes.

Sin embargo, el bienestar durante la vejez no depende exclusivamente de factores físicos. “Mantener vínculos con otras personas, participar y tener proyectos” también resulta fundamental, afirmó.

Conversar con otras personas, aprender, mantener contacto con familiares y amigos, participar en organizaciones y desarrollar intereses personales contribuyen a que las personas mayores mantengan un sentido de pertenencia y propósito.

El desafío para Chile, por tanto, no se limita a responder al aumento de la población mayor. También implica generar las condiciones para que las personas puedan transitar esta etapa con autonomía, participación, vínculos sociales y una buena calidad de vida.

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