Conocido como el Nuevo Start, implicó la limitación de armamento nuclear vigente, su principal objetivo era el control y transparencia a través de inspecciones constantes.
El acuerdo cuyo final llegó este jueves 05 de febrero, limitaba a 1.550 las ojivas nucleares (o cabeza nuclear, parte delantera de un misil que contiene el material radiactivo como uranio o plutonio) «desplegadas estratégicamente» que cada país podía tener.
El tratado fue firmado en 2010 por el entonces Presidente de Rusia, Dmitri Mesvedev y Barack Obama, por parte de EEUU. Este buscaba reducir considerablemente el arsenal de municiones nucleares totales de ambas potencias, que al final de la Guerra Fría superaba las 60.000 ojivas.

«En solo unos días, el mundo estará en una posición más peligrosa que nunca antes», advirtió Dmitri Peskov en una rueda de prensa el pasado martes 03 de febrero en Moscú.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, lo calificó como un “momento grave para la paz y la seguridad internacional” y exhortó a Washington y Moscú a “regresar a la mesa de negociaciones sin demora y acordar un marco sucesor”. “Esta disolución de décadas de logros no podría llegar en peor momento: el riesgo de que se utilice un arma nuclear es el más alto en décadas”, declaró Guterres.
Por primera vez en 50 años no hay un mecanismo de control presente entre ambas potencias, que juntas poseen alrededor del 90 % de las 12.000 armas nucleares del mundo. A la vez, este hecho además de dar paso al crecimiento indocumentado de arsenal ruso y norteamericano, alerta a la potencia que EEUU. ha señalado como una amenaza, China, a ampliar sus mecanismos de defensa nuclear.





