La Policía de Thames Valley detuvo al ex duque de York tras nuevas pruebas de intercambio de material confidencial, mientras el Rey Carlos III marca distancia definitiva.
La mañana de este jueves, agentes de la policía británica ejecutaron la detención de Andrés Mountbatten-Windsor bajo cargos de mala conducta en un cargo público. El operativo incluyó registros simultáneos en sus residencias de Berkshire y Norfolk, específicamente en la finca de Sandringham, donde el ex miembro de la realeza se había trasladado recientemente tras perder sus privilegios en Windsor.
La acción policial responde a una investigación sobre el presunto intercambio de información confidencial entre el ex príncipe y el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein. Según el analista Danny Shaw, el detenido podría permanecer en una celda hasta 96 horas si se autorizan las prórrogas judiciales correspondientes, aunque lo habitual es un periodo de 12 a 24 horas antes de formalizar los cargos.
Este arresto ocurre tras una intensa presión política liderada por el primer ministro Keir Starmer, quien instó a Andrés a testificar ante la justicia tras filtrarse imágenes comprometedoras. Dichos archivos, que forman parte de una masiva liberación de documentos del Departamento de Justicia de EE. UU., muestran al ex príncipe en situaciones que contradicen sus declaraciones previas sobre el Caso Epstein.
La caída en desgracia de Andrés culminó en octubre pasado, cuando el Rey Carlos III lo despojó oficialmente de sus títulos y estatus real. Esta decisión busca blindar la estabilidad de la monarquía y el futuro reinado del príncipe Guillermo, alejando a la institución de un escándalo que la experta Ingrid Seward califica como el más grave desde el divorcio de la princesa Diana.





