La escalada del conflicto en Medio Oriente impulsó el precio del petróleo sobre los US$100, presionó al dólar, golpeó a los mercados globales y abrió dudas sobre futuros recortes de tasas en Chile.
La escalada del conflicto en Medio Oriente generó un fuerte impacto en los mercados internacionales y llevó al precio del petróleo a superar los US$100 por barril, su nivel más alto en casi cuatro años. Durante la jornada, el crudo registró un salto superior al 13%, impulsado por el temor de que el conflicto afecte el suministro energético global.
En las primeras horas de operación, el valor del petróleo llegó a ubicarse cerca de US$120 por barril, aunque posteriormente moderó su avance y se estabilizó en torno a los US$100. El movimiento refleja el nerviosismo de los inversionistas ante el riesgo de interrupciones en la producción y exportación desde una de las regiones clave para el abastecimiento energético mundial.
El alza del crudo provocó además un fuerte ajuste en los mercados financieros globales. Los futuros del S&P 500 retrocedieron 1,12%, mientras que las bolsas europeas registraron caídas superiores al 2%. En Asia, el impacto fue aún mayor: el mercado japonés cerró con una baja de 5,2%.
Al mismo tiempo, los inversionistas buscaron refugio en activos considerados seguros. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió a 4,17%, mientras el dólar se fortaleció a nivel global, impulsando al índice DXY hasta los 99,3 puntos.
El conflicto también afectó a otras materias primas relevantes. El precio del cobre, principal exportación de Chile, retrocedió hasta US$5,75 por libra, reflejando el temor de que una crisis prolongada afecte el crecimiento económico mundial y reduzca la demanda por metales industriales.
Impacto directo en Chile
El shock energético se trasladó rápidamente al mercado local. En la apertura, el tipo de cambio subió cerca de $8, alcanzando los $923 por dólar, en medio de un escenario de mayor incertidumbre internacional.
Chile enfrenta una vulnerabilidad estructural frente a este tipo de shocks, ya que el país importa la mayor parte del petróleo que consume. Por esa razón, cuando el precio internacional del crudo sube, el efecto se transmite rápidamente a la economía.
Primero, a través de combustibles más caros, ya que el mayor costo del petróleo termina reflejándose en el precio de bencinas y diésel. Segundo, mediante presiones inflacionarias, debido al impacto del combustible en el transporte y en la producción de bienes y servicios. Y tercero, con un dólar más alto, fenómeno habitual cuando los inversionistas buscan refugio en la moneda estadounidense.
Desde el 5 de marzo, las bencinas ya acumulan un alza cercana a $20 por litro en promedio, y podrían registrarse nuevas subidas si el petróleo mantiene su tendencia alcista. El mecanismo Mepco permite suavizar las variaciones semanales, aunque no evita que las alzas internacionales terminen reflejándose en el precio final.
Dudas sobre la política monetaria
El nuevo escenario internacional también abre interrogantes sobre el rumbo de la política monetaria en Chile. Aunque varios analistas esperaban un recorte de la Tasa de Política Monetaria (TPM) en la próxima reunión del Banco Central, el alza del petróleo podría llevar a una postura más cautelosa.
En un informe, Coopeuch advirtió que “si las tensiones externas se mantienen, el Banco Central probablemente optará por la cautela y mantendrá la TPM en 4,5% mientras evalúa el impacto en la inflación y las expectativas”.
Una visión similar planteó Santander, que elevó su proyección de inflación para 2026 desde 2,7% a niveles superiores al 3%, y estimó que el Banco Central podría postergar eventuales recortes de tasas mientras exista incertidumbre sobre la duración del conflicto y su efecto en los precios de la energía.
El escenario confirma la fuerte dependencia de Chile respecto de los mercados energéticos internacionales. Cada variación significativa en el precio del petróleo termina trasladándose al costo de vida, a la inflación y a las decisiones de política económica.





