El académico de la Universidad de Talca, Gonzalo Pincheira, explicó que cambios en el estilo de conducción y en la mantención del vehículo pueden reducir significativamente el consumo de combustible.
El aumento del precio internacional del petróleo, que bordea los 100 dólares por barril, ya comienza a reflejarse en el valor de los combustibles en Chile. De hecho, el 5 de marzo la bencina subió cerca de 20 pesos por litro, situación que impacta directamente en el presupuesto de los hogares y en quienes utilizan el vehículo como herramienta de trabajo.
En este contexto, el académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Talca, Gonzalo Pincheira Orellana, aseguró que pequeños cambios en la forma de conducir pueden generar ahorros importantes en el consumo de combustible.
“Adoptar una conducción suave y anticipativa, evitando aceleraciones bruscas, frenadas innecesarias y cambios de velocidad, hace la diferencia”, explicó el especialista. Según detalló, un manejo agresivo puede aumentar el consumo entre un 10% y un 30%, especialmente en trayectos urbanos.
El experto también recomendó mantener una velocidad constante, ya que esta práctica permite que el motor opere en un rango más eficiente. En carretera, esta estrategia puede reducir el consumo entre un 10% y un 20%, dependiendo del vehículo y de las condiciones del trayecto. Asimismo, planificar los desplazamientos puede generar un ahorro adicional estimado entre 5% y 10%.
El académico agregó que la mantención del vehículo cumple un rol clave en el rendimiento del combustible. “Neumáticos con baja presión pueden aumentar el consumo entre un 3% y un 5%, mientras que un motor con mala mantención o filtros sucios puede elevar el gasto entre un 4% y un 10%”, indicó.
En zonas urbanas, donde los semáforos y la congestión vehicular provocan detenciones frecuentes, el especialista aconsejó revisar previamente el estado del tránsito, mantener distancia con otros vehículos y evitar frenadas bruscas. También recomendó apagar el motor durante detenciones prolongadas, ya que un vehículo detenido con el motor encendido puede consumir entre 0,6 y 1 litro de combustible por hora.
Frente al escenario internacional marcado por tensiones en Medio Oriente y el sostenido aumento del precio del petróleo, el académico planteó que también resulta pertinente analizar alternativas tecnológicas en el transporte.
“Los vehículos eléctricos y los híbridos se posicionan como una alternativa cada vez más relevante frente al alza de los combustibles. En términos operacionales, el costo energético por kilómetro de un vehículo eléctrico puede ser entre un 60% y un 70% menor que el de uno a combustión”, afirmó Pincheira.
No obstante, el especialista precisó que la expansión de esta tecnología todavía enfrenta desafíos asociados al alto costo inicial de los vehículos y a la necesidad de ampliar la infraestructura de carga eléctrica.





