Sandra Becerra Muñoz. Departamento de Ciencias del Movimiento Humano y Escuela de kinesiología. Facultad de Ciencias de la Salud. Centro de Longevidad VITALIS, Universidad de Talca.
Todos de alguna u otra forma queremos tener un envejecimiento activo, pero a que se refiere este concepto, impulsado por la Organización Mundial de la Salud, el cual busca optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. La invitación es clara: mantenerse activo física, social y mentalmente no solo permite vivir más años, sino vivirlos mejor.
En ese sentido, es importante reconocer que las condiciones en que las personas envejecen son diversas. Factores como la salud, los ingresos, el entorno urbano o las redes de apoyo influyen directamente en las oportunidades de mantenerse activo. Por eso, más que centrarse únicamente en el esfuerzo individual, el desafío actual es generar entornos que faciliten y acompañen este proceso.
Aquí es donde el concepto de comunas amigables con las personas mayores adquiere un valor concreto. El asistir a talleres deportivos, actividades recreativas, organizaciones sociales, actividades comunitarias por sí solo no asegura un envejecimiento activo, ya que no se trata solo de grandes políticas, sino también de acciones cotidianas: veredas en buen estado, plazas accesibles, transporte adecuado, espacios de encuentro y servicios de salud cercanos, que permitan que la decisión de “mantenerse activo” sea realmente posible para todos. Por ejemplo, para que una persona pueda llegar a un lugar debe tener transporte en frecuencia y calidad adecuadas, el lugar donde se realiza debe ser suficientemente amplio y bien iluminado, y para volver a su hogar debe contar con la seguridad necesaria.
En este sentido, el rol de los gobiernos locales, organizaciones sociales y la propia comunidad es clave. Fomentar espacios de participación, fortalecer redes en los barrios y promover iniciativas inclusivas no solo beneficia a las personas mayores, sino que construye ciudades más humanas para todas las edades, entendiendo que una persona en edad adulta activa lograra tener una vejez activa.
Pero también es importante destacar el papel activo de las propias personas mayores. Lejos de ser solo beneficiarias de políticas, son protagonistas fundamentales en la construcción de comunidades más integradas. Su experiencia, conocimientos y participación enriquecen la vida social y fortalecen a la comunidad. Y para que esa oportunidad sea real, requiere del compromiso de todos, no incluyéndolos desde la mirada asistencial sino del valor que corresponde a una mirada distinta y enriquecedora.
Considerando que Talca al igual que la gran parte del país presenta cambios demográficos asociados a mayor envejecimiento y urbanización. La pregunta que debiéramos hacernos no es solo qué están haciendo las personas mayores para mantenerse activas, sino qué estamos haciendo nosotros como parte de la sociedad para permitirles serlo. Porque, al final del día, el envejecimiento activo no se trata solo de voluntad individual. Se trata, sobre todo, de justicia social.






