Sólo lo atendieron hasta los 25 años

Madre de adulto autista se pregunta qué hacer con su hijo adulto

Es por esta manifiesta inquietud que Angélica Pereira, mamá de Pablito, está interesada en sumarse a una nueva agrupación que se está formando, para congregar a padres y tutores que viven con esta grave problemática

09 Septiembre a las 09:00   3956   Crónica   Karin Lillo
Madre de adulto autista se pregunta qué hacer con su hijo adulto

Pablito Morales es un joven autista de 27 años, no habla, mueve sus brazos, camina y sonríe, pero cabe señalar que es muy inteligente y comprende todo lo que le dicen. Lo cuidan su madre, Angélica Pereira y una asesora del hogar afortunadamente, porque de lo contrario, qué sería de él si nadie lo pudiera guiar, asear, ayudar a vestir y hasta alimentar.

 
Angélica es una de las tantas madres y padres que viven con esta verdadera angustia, que se levanta y se acuesta pensando qué va a ser su hijo ahora que ya tiene 27 años y que no tiene cabida en ninguna institución. “¿Qué va a ser de él cuando ella no esté?”, se pregunta.

 
“Yo tengo un hermoso hijo autista y en la agrupación (Corporación para Niños con Discapacidad Adultos), soy como la asistente social (ríe). La corporación es de niños con discapacidad y adultos, que recién se está armando en Talca. Con respecto a mi hijo, si yo no tuviera a Jesús en mi corazón, esto sería muy difícil para mí. Pero llega un momento en que uno asume, en mi caso sola con mis cuatro hijos porque nos separamos con el papá. Pablito estuvo en colegios especiales, y dejó de estudiar a los 25 años, porque ya más allá de esa edad no hay colegio para estos niñitos. Y dije ¿qué hago ahora?”, exclamó la madre.

 
“CAYÓ DEL CIELO”
Desde hace dos años, una de las distracciones preferidas de ambos es salir a caminar, y es en uno de esos paseos que una señora se acerca a ella y le comenta que está formando una agrupación que contempla a adultos con discapacidad mayores de 25 años.

 
“Me dijo que estaba abriendo una corporación para niños autistas con adultez, para aquellos que no tienen colegio. Imagínese me cayó eso del cielo, yo dije qué bueno, yo que no los andaba buscando y me llega esta oportunidad. De primera éramos seis mamás, ahora yo calculo que ahora somos 30 y tantos. Se está empezando a formar”, indicó Angélica.

 
Afirmó que el objetivo es que se conozca que hay adultos con discapacidad que requieren espacios para seguir desarrollándose, porque los que existen, son limitados y con una alta demanda. La idea de esta madre y su hijo es que siga insertándose a la sociedad, porque si bien asume que es complejo que acceda a un trabajo remunerado, es necesario para ellos –aseguró- un espacio donde puedan desarrollar y potenciar sus habilidades.

 
“Yo pienso todo el tiempo, y si me voy de este mundo primero que él, quién lo va cuidar, sus hermanos, bien difícil, porque ellos tienen su vida. Afortunadamente a la corporación están llegando muchos socios, como profesores de Educación Física para niños especiales. Tenemos dos chicos que hacen Equinoterapia que son de la Universidad Católica y hay muchas voluntarias y harto entusiasmo.

 

Esperemos que resulte y nos podamos conformar para recibir apoyo. Pero mientras nosotros vayamos creciendo, el Estado nos va a ir viendo, que esto va aumentando, podemos optar a más cosas en beneficio de estos niñitos”, sostuvo esperanzada.

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