Antecedente de la fiesta del “Chancho Muerto”

Las “chancherías”, un negocio que trasciende

Prietas, arrollados, costillar, jamón -todo realizado de manera artesanal- son derivados del cerdo que estos negocios continúan realizando con todo lo bueno de los campos maulinos.

05 Agosto a las 12:00   607   Cultura   Diario El Centro
Las “chancherías”, un negocio que trasciende

En la antesala de la celebración de una de las fiestas costumbristas más importantes de la región del Maule, el “Chancho Muerto”, una feria que llama a reconocer, mantener y revivir la tradición del recetario culinario de los campos maulinos, son las chancherías talquinas las que mantienen la esencia de esta celebración.

 
Son estas personas las que siguen la tradición de la fabricación de estos derivados del chancho y que a los chilenos les gusta tanto, especialmente en esta época de invierno.

 

CAUPOLICÁN
La chanchería Caupolicán lleva 65 años funcionando. Su dueño, Caupolicán Valenzuela Becerra, cuenta que el negocio “lo originó mi padre, Eleodoro Valenzuela. En esos años el sueldo que le generaba ser carabinero y el trabajo de mi madre, Elva Becerra, no era suficiente para mantener a la familia y es allí cuando empezó en un espacio de la casa este negocio”.

 
Un gran esfuerzo fue el que hicieron en esos tiempos. “Es que este trabajo no era nada fácil, se tenía que ir a las ferias o directamente a los campos para conseguir los chanchos y poder afanarlos y poder realizar todos los derivados del chancho, animal al que no se le pierde nada y que nuestros antepasados campesinos talquinos nos heredaron”, rememora Caupolicán.

 
“El arrollado, los cortes de costillar y las prietas, está ultima aún mantiene la receta de mi madre, la cual se hace al pie de la letra, para no perder la calidad de nuestros productos. Ella fue pieza fundamental para que este negocio prosperara y llegara a ser lo que hoy son nuestros productos”, dijo muy emocionado Caupolicán Valenzuela.

 
Una anécdota muy graciosa que contó el maestro cecinero, es que “como a mi padre le pedían un nombre para el negocio, él tenía una cercanía con los nombres indios y por eso mi nombre y el de mis hermanas”, expresó entre risas.

 
“Yo jamás pensé que iba a terminar trabajando en este negocio, mis hermanas son profesionales y yo en mi época de juventud trabajaba en el correo, pero por situaciones económicas nos botaron a varios trabajadores, y es ahí cuando mis padres me invitaron a trabajar con ellos y aquí estamos haciendo lo que nos gusta, llevar los mejores productos a los amantes del chancho”, explica sobre cómo se integró a la tradición.

 
ÍNTEGRAMENTE ARTESANAL
Desde muy temprano se inicia el proceso de elaboración de las prietas, con el amarre de cada una de las vísceras del cerdo, con la mezcla lista del relleno (con receta familiar). Cecilia Mecía, de la chanchería La Unión, con un embudo va armando las prietas.

 
Esta es otra tradición familiar que se ha mantenido con el paso del tiempo en la capital maulina y que Cecilia, junto a su hermano Víctor y su hija Katherine Sandoval, preservan.

 
“Mi madre Olga Inés Morales fue la que dio inicio a este negocio hace más de 73 años y le colocó el nombre de La Unión porque de allá provenía mi papá, quien falleció muy joven”, continuó Cecilia.

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