Nuevas revelaciones

Publican memorias en primera persona de Edward Snowden

"Me llamo Edward Joseph Snowden. Antes trabajaba para el Gobierno, pero ahora trabajo para el pueblo", dice el autor

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Publican memorias en primera persona de Edward Snowden

De engancharse a la Nintendo a esconder secretos de Inteligencia en las rendijas de un cubo de Rubik: la vida de Edward Snowden ha sido un salto del juego a la escapatoria, una aventura que ahora mezcla en sus memorias con un llamamiento a "reclamar nuestros datos" en la era de Internet.

 

"Me llamo Edward Joseph Snowden. Antes trabajaba para el Gobierno, pero ahora trabajo para el pueblo. Tardé casi treinta años en reconocer que había una diferencia, y cuando lo hice, me metí en algún que otro problemilla".

 

Así comienza "Vigilancia Permanente" ("Permanent Record"), un autorretrato del extécnico de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) que salió a la venta en 23 países, entre ellos Estados Unidos. en el pequeño sello Metropolitan; y en España, México, Colombia, Argentina, Brasil y Perú lo hace de la mano de Planeta.

 

AGENTE NSA

Seis años después de revelar los programas de vigilancia masiva de teléfonos e internet de la NSA, Snowden sigue siendo un héroe para unos y un traidor para otros, y sus memorias difícilmente convencerán a nadie de cambiarse de bando.

 

Pero, para un estadounidense que desde 2013 vive "exiliado" en Moscú, amparado por un asilo temporal para esquivar lo que -está convencido- no sería un juicio justo en EE.UU., contar su historia es una forma de "defenderse" de sus críticos, de hacer examen de conciencia y balance del impacto de sus revelaciones.

 

Parte del libro de Snowden es una carta de amor a los inicios de Internet, un medio que le fascinaba pero que, afirma, acabó corrompiéndose por lo que define como el "capitalismo de vigilancia": los intentos del Gobierno y las empresas de "monetizar" la "conexión humana".

 

HISTORIA

La escapatoria de Snowden comenzó cuando tenía ocho años y sus padres instalaron en el comedor de casa su primera computadora. Los videojuegos de la Nintendo y otras consolas reforzaron su pasión por las pantallas y afilaron una mente tan afín a la tecnología que acabaría seduciendo a las agencias de inteligencia de EE.UU. a pesar de que Snowden nunca obtuvo un título universitario.

 

"Ahora mismo, seas quien seas, estés donde estés, en términos corpóreos y físicos, te encuentras –además- por todas partes, estás en circulación (...). Nuestros datos deambulan a lo largo y a lo ancho", alerta.

 

Aunque a Snowden le inspira "esperanza" la generación nacida después de 2000, su diagnóstico es pesimista y sus avisos, urgentes: "Si no actuamos ahora para reclamar nuestros datos, nuestros hijos quizá no tengan la capacidad de hacerlo", concluye.

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