Manifestación contra empresa y fiesta

Una vez más, la región se ve en el dilema de desarrollar una faena productiva o la preservación del entorno de las comunidades.

06 Agosto a las 22:36   135   Editorial   Gustavo Alvarado

La reciente manifestación en contra de la realización de la fiesta del Chancho Muerto se hizo utilizando uno de los monumentos de la ciudad de Talca, relacionado directamente con la Independencia del país, pero también estrechamente al municipio, al estar ubicado en el frontis del edificio consistorial de la capital regional.


El derramamiento de pintura roja, simulando sangre proveniente del faenamiento de carne de cerdo, fue una clara señal de protesta en contra de la principal empresa auspiciadora de la actividad que se realizará el fin de semana que se avecina. Todo ello, por el conflicto que se mantiene con las comunidades de la comuna de San Javier, que se oponen a la construcción de una planta, alegando el daño ambiental ante la puesta en marcha.
Si bien en un comienzo se responsabilizó a agrupaciones animalistas, éstos de inmediato negaron haber sido autores del acto de protesta.
Acá se dan dos elementos de análisis. El primero es el uso del contexto de una fiesta gastronómica, la que tiene además carácter de atractivo turístico, para una manifestación ambiental, además, usando un monumento público, causando un deterioro de un bien que recuerda un hecho histórico trascendental para la historia de nuestro país.


Y el segundo, es la manifestación contra una empresa, independiente de su actividad productiva, que entra en conflicto con el interés de la comunidad. Una vez más, la región se ve en el dilema de desarrollar una faena productiva o la preservación del entorno de las comunidades. Es lo que también están comenzando a vivir ciertas localidades de Cauquenes con la posibilidad de instalación de una planta avícola. Es el costo del progreso, para algunos; mientras que para otros es el derecho de vivir en un entorno sustentable.


Lo que como sociedad se espera es que, conociendo tantos casos donde el llamado costo del progreso ha sido desmedido, a estas alturas tengamos una legislación acorde, que sea capaz de dar una resolución justa para ambas partes, donde efectivamente la participación ciudadana sea considerada en sus etapas iniciales de manera robusta, porque tampoco es posible que inversiones sigan su curso en un contexto reñido con el entorno donde se realizarán, como ocurre en este caso. Esto sucede porque nuestra legislación permite que las externalidades de los proyectos no queden zanjadas inicialmente.