“Pasamos agosto”

Cabe recordar que la Organización Mundial de la Salud, desde el año 2005, está haciendo un llamado a las ciudades para prepararse ante el progresivo envejecimiento de la población y el intenso proceso de urbanización.

03 Septiembre a las 23:36   108   Editorial   Gustavo Alvarado

Una expresión tan propia de nuestro país ligada a las personas de la tercera edad es la que por estos días suele repetirse en distintas conversaciones entre amigos, colegas o parientes. “Pasamos agosto”, suelen decir quienes están en el grupo etareo anteriormente mencionado. Una frase coloquial, y hasta jocosa, pero que lleva a preguntarse cuál es real estado de las personas de la tercera edad en nuestro país.


Según el Censo de 2017, en Chile se cuentan 2 millones 850 mil 171 personas de 60 años y más, es decir, 16,2% de la población. Entre las personas de 60 años y más, el porcentaje de mujeres es bastante superior al de hombres, más que en cualquier otro grupo de edad.


Las proyecciones hablan que se espera, para el 2025, que las personas mayores de 60 años sean el 20% de la población, superando, a partir de ese año, al grupo de menores de 15 años. Se proyecta que para el 2050 que una de cuatro personas será mayor de 60 años, representando el 25% de la población. Es decir, nuestra sociedad está envejeciendo, lo que traerá varias implicancias.


Una de esas implicancias tiene que ver con el cambio demográfico y el desafío para las ciudades. Es decir, dadas las características de la población mayor, será necesario, entre otras medidas, abordar los desafíos urbanos, disponiendo urbes que promuevan un envejecimiento activo que favorezca la autonomía, participación y bienestar de las personas mayores en la sociedad.


Cabe recordar que la Organización Mundial de la Salud, desde el año 2005, está haciendo un llamado a las ciudades para prepararse ante el progresivo envejecimiento de la población y el intenso proceso de urbanización.


En Chile falta saber qué se ha estado haciendo para avanzar en este sentido. En algunas comunas se habla de materializar el concepto de ciudades amigables, referido como un proyecto multisectorial que buscará implementarse a partir de un modelo colaborativo de trabajo que incluya al Estado, el sector privado, la sociedad civil, la academia y las personas mayores.


Se supone que este modelo debe permitir que los municipios puedan implementar medidas destinadas a promover entornos favorables que permitan visibilizar a las personas mayores y generar las condiciones para su inclusión social, acceso a la salud, la cultura, la participación familiar y comunitaria. En una ciudad amigable con las personas mayores, las políticas, los servicios, los entornos y las estructuras apoyan y facilitan que todos puedan envejecer con dignidad y calidad de vida. Es el supuesto ideal, que termina hoy en día, en muchas comunas, reducido a viajes a la playa, actividades puntuales o fiestas para celebrar que, precisamente, se pasó agosto. Falta el sentido más amplio del concepto de amigable con el adulto mayor y en eso aún estamos muy lejos.