Sequía, cambio climático y construcción de embalses

La humanidad ha quemado tantos combustibles fósiles en los últimos siglos que la inercia del proceso es irreversible

11 Agosto a las 19:48   96   Editorial   Gustavo Alvarado

Las cifras no engañan y son indesmentibles. El mes de julio que recién terminó fue uno de los más secos de los últimos 50 años y mantiene a regiones como el Maule con un déficit de lluvias superior al 70%. A ello suma otro fenómeno importante, esto es, que cada año cae menos nieve en la alta cordillera de la zona central de Chile.
Todo esto, como consecuencia directa de la acción del hombre y del mundo industrializado, debido a la polución y generación indiscriminada de gases de efecto invernadero, traducido en el cambio climático. El resultado anticipa una catástrofe que, aunque muchos no la quieran ver, parece estar a la vuelta de la esquina para regiones como el Maule.
Ocurre que, no solo va a llover cada vez menos, sino que también tendremos un verano que se irá extendiendo. En la actualidad, las altas temperaturas siguen hasta marzo y, durante abril, cambia abruptamente por el frío. En contrario, la primavera se hace también cada vez más corta y lluviosa, dejando paso a olas de calor en cuestión de días.
Todo esto significa que, mucho antes de las estimaciones originales, vamos a tener casi dos estaciones durante el año, pasando abruptamente del frío al calor y viceversa. No hasta hace mucho, en el valle del Maule eran tradicionales esos largos otoños, con lindos árboles nativos que se teñían de color cuando sus hojas caducaban y caían con el viento.
Y, en primavera, las ciudades y los valles florecían. Muchos alcanzaron a disfrutar de esas mañanas frías cuando el sol de a poco se abría paso, anticipando los meses de mayor calor. Pero todo eso es historia del pasado y lo será, cada vez más, a pesar de los esfuerzos personales y de comunidades completas por frenar el cambio climático.
Sin embargo, la humanidad ha quemado tantos combustibles fósiles en los últimos siglos que la inercia del proceso es irreversible. Y en regiones como el Maule, el déficit de lluvias no solo ha dejado a comunidades sin el vital elemento, en especial, a aquellas que viven de pozos, sino que también amenaza directamente a la agricultura.
Por ello, la creciente preocupación y advertencias públicas de expertos en cuanto a que es necesario incrementar sustantivamente la capacidad de embalsar agua en grandes estructuras, sumado al mejoramiento de la eficiencia del riego y la construcción de pequeños acumuladores que puedan ser utilizados para comunidades locales.
Según los cálculos, se necesitarían al menos embalsar tres mil millones de metros cúbicos, lo cual equivale a dos embalses más similares al actual lago Colbún. Desde el gobierno se ha anunciado la priorización de 26 embalses a nivel nacional, de los cuales, cuatro son para el Maule, pero que no alcanzan a suplir las necesidades inmediatas.
A ello se suma que es tan lento el proceso administrativo y constructivo que, cuando se terminen las obras, el déficit será mayor y los proyectos quedarán cortos en su impacto. Es decir, seguiremos viendo cómo el agua dulce se va al mar, lo cual, si bien forma parte del ciclo de la naturaleza, constituye un lujo que no nos podemos dar.
Más aún cuando el mar se está viendo incrementado a diario con el deshielo en las zonas polares. En suma, se requiere una política urgente y de Estado en esta materia, que tenga mirada estratégica y que ponga por delante el interés público. El Estado no lo puede hacer todo, sin duda, pero puede aportar con los lineamientos que aún muchos esperan.