Chile: la Rebelión de octubre

07 Noviembre a las 09:00   385   Opinión   Jorge Navarrete Bustamante
Columnista Diario El Centro Jorge Navarrete Bustamante
Jorge Navarrete Bustamante

Académico U. de Talca

“Politizar” es el intento de incorporar un asunto al campo de lo político. Los movimientos sociales son agentes de la politización porque instalan un conjunto de demandas de cambios necesarios y a veces profundos, que cuestionan los límites de lo político… Así, construyendo alianzas o antagonismo con los demás actores de la sociedad… tensionan los marcos institucionales vigentes y asignan a los individuos sentido a su experiencia social.


Sidney Tarrow define los movimientos sociales como “aquellas secuencias de acción política basadas en redes sociales internas y marcos de acción colectiva (diagnóstico), que desarrollan la capacidad para mantener desafíos frente a oponentes poderosos” que han configurado una concreta estructura de oportunidades políticas.


Así, Tarrow señala que los ciclos de protesta importan pues constituyen “una fase de intensificación de los conflictos y [de] confrontación en el sistema social, que incluye una rápida difusión de la acción colectiva de los sectores más movilizados a los menos movilizados (...) y unas secuencias de interacción intensificada entre disidentes y autoridades”.


Los ciclos de protesta son asimismo un período de particular intensidad en la construcción de marcos de acción colectiva por parte de los movimientos sociales. En éstos se establecen diagnósticos sobre el presente del país y los problemas de la sociedad que pueden cuestionar la naturalización de la situación actual haciendo posible una agenda de transformación social, otorgando sentido de urgencia a las medidas y soluciones propuestas. La construcción de marcos de acción colectiva también puede desencadenar un proceso de subjetivación política en los individuos, los cuales, enfrentándose y asumiendo una posición en las pugnas de politización impulsadas por los movimientos sociales, se involucran ya sea con opiniones, acciones o ambas, en la construcción del orden social.
La constitución de los movimientos sociales como agentes de politización en Chile se debe, en parte, a su capacidad para construir marcos de acción colectiva que otorgan sustento a las críticas de la sociedad chilena: articulan un conjunto de demandas de cambio, condensan el malestar ciudadano y proponen una agenda política.


La importancia de los movimientos sociales como agentes de politización tiene que ver tanto con su capacidad de generar relatos sobre el país que tengan sentido en la experiencia cotidiana de las personas, como con las formas de acción colectiva que despliegan en el espacio público para instalar sus demandas, formas cada vez más intensas y diversificadas, con las que se construyen alianzas y antagonismos con los demás actores de la sociedad.


Para ello, dice Tarrow, cada movimiento social traza un repertorio de acciones, entendido como “un concepto estructural y... cultural, que incluye no sólo lo que los contendientes “hacen”....sino lo que “saben hacer” y lo que los otros “esperan que hagan”. Así, los repertorios cambian con el tiempo: pueden transitar desde sus formas beligerantes, rígidas, locales y directas al repertorio nuevo, con movilizaciones menos beligerantes, flexibles.


La ciudadanía se relaciona mucho con los movimientos sociales pues estos suelen otorgarle sentido a su mundo, expresar sus visiones y emociones, reconocerse y hasta actuar como parte de un grupo con el cual se identifican y de esa manera buscar alterar su entorno social y político, y en ello el ciudadano construye “su” subjetivación individual que la hará desarrollar consubstancialmente una identidad colectiva.


Sin embargo, por otro lado, parte importante de la ciudadanía cuestionaba su eficacia para dar forma a los debates públicos y medidas políticas y expresa distancia con sus formas de acción en el espacio público. Así, la relación entre movimientos sociales y ciudadanía en el Chile era ambivalente: hoy son una sola, salvo que se radicalice un segmento del movimiento hacia acciones más violentas que es lo espera siempre quién detenta el poder.