Soberanía y Cambio Climático

09 Septiembre a las 22:19   404   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

Cuando el Presidente Bolsonaro rechazó, en primer término, la ayuda ofrecida por algunos países desarrollados para sofocar los graves incendios en la Amazonia, argumentando que las condicionantes de esa asistencia podrían afectar la soberanía de su país, estaba evidenciando una de las tantas alteraciones que el Cambio Climático provocará en el mundo. Porque el Cambio Climático ha dejado de ser una amenaza lejana y ya es, lamentablemente, una calamidad inminente. Y sus efectos cambiarán de manera radical un sinnúmero de supuestos y bases sobre las que descansa la estructura social contemporánea.

 

La noción de soberanía territorial, entendida comúnmente como independencia o no sujeción a una autoridad externa a los Estados, probablemente será una de las más afectadas. La reticencia del Presidente de Brasil a aceptar ayuda exterior para sofocar los incendios en la Amazonia es uno de los primeros indicios de lo que digo. El mandatario brasileño consideró que recibir aquella ayuda podría poner en duda la soberanía que su país ejerce sobre el suelo amazónico. ¿Se mantendrá esta noción de soberanía, sujeción exclusiva de determinados territorios a la voluntad de un solo gobierno, en un futuro dominado por la emergencia del Cambio Climático? ¿No podría emerger la idea de que determinadas áreas son tan importantes para la humanidad, que debieran someterse a una supra-autoridad, que habría que definir, para velar por su cuidado y explotación? ¿Habrá de ser la Antártica el primero de esos territorios sujetos a una supra-autoridad? ¿Autorizará, la soberanía, que un Estado vacíe en su mar territorial los desechos que genera? ¿O que tale todos sus bosques?


Por otra parte, todos los Estados, el nuestro también, sostiene que en virtud de su soberanía están facultados para decidir quién puede entrar, y quién no, a su territorio. Pero, de no detenerse el Cambio Climático (y tal parece que no hay muchas esperanzas de esa detención) las mega-sequías, los cambios en el litoral, las inundaciones y otros fenómenos catastróficos, provocarán migraciones masivas. ¿La soberanía de los Estados será superior a la urgencia vital de millones de refugiados climáticos? La visión aterradora de un derretimiento masivo de los hielos polares hará subir el nivel del mar en tal magnitud, que extensas zonas de Chile se podrían inundar. Y esos compatriotas ¿dónde buscarán refugio? El altiplano, más allá del desierto inundado, podría ser su nuevo hábitat. Pero ¿y la soberanía boliviana? ¿Y la soberanía francesa o alemana, impedirá que millones de belgas y holandeses se refugien allí cuando los Países Bajos desaparezcan?


Si el calentamiento global y el consecuente Cambio Climático continúa tal como observamos, ¿habrá de permanecer el concepto de Soberanía tal como se concebía en el siglo XIX, por ejemplo? ¿Se impedirá, en nombre de dicha Soberanía, acceso al agua a millones de personas que, en un futuro no tan lejano, carecerán de tal elemento? Si miles de centroamericanos intentan entrar a Estados Unidos en busca de trabajo, ¿podrán ser detenidos por un muro si es que, en el futuro, buscan algo tan básico como agua? La migración africana hacia Europa hoy se funda en la búsqueda de una vida mejor, pero en un futuro próximo esos millones de personas podrían ser impelidos por algo mucho más básico, su sobrevivencia. Y cuando esto ocurra, ¿se podrá esgrimir en su rechazo una noción de Soberanía territorial tan ajena a esa realidad?