Ministro Lamberto Cisternas, vocero de la Corte Suprema

“Esto que ha ocurrido no es ni cercano a una crisis. Es un intercambio de opiniones”

Alto magistrado comentó la tensa relación que sigue marcando al Poder Judicial y al Gobierno, en especial, luego de que sus respectivos presidentes se contestaran por los medios de comunicación, lo cual llevó a muchos a pensar en una crisis

11 Agosto a las 10:00   819   Policial   Hernán Espinoza
“Esto que ha ocurrido no es ni cercano a una crisis. Es un intercambio de opiniones”

Fue una jornada maratónica la que cumplió a mediados de la semana pasada en Talca el ministro, Lamberto Cisternas, vocero de la Corte Suprema. Primero, participó en la ceremonia de certificación de 35 entrevistadores de la ley de entrevistas videograbadas; luego, en una extensa simulación en el Tribunal Oral de esta ciudad; y culminó con entrevistas a Diario El Centro.


Y ocurre que, al otro día, tenía que viajar al norte del país. Pero todo ello no impidió que, tal como ha ocurrido siempre con sus giras a regiones, amablemente accediera a analizar la última contingencia. Entre ellas, la tensa relación entre el Poder Judicial y el Gobierno, así como la puesta en marcha de la nueva ley 21.057 en la Región del Maule.


Esto último, luego de declaraciones del Presidente de la República criticando a los jueces por sus decisiones en casos de connotación social que tienen que ver con seguridad pública. Y la posterior respuesta que tuvo desde la presidencia de la Corte Suprema, por lo cual, muchos pensaron en una posible crisis institucional.

 

¿Qué significa que dos poderes del Estado, como el Judicial y el Ejecutivo, puedan discrepar para no enojarse?
“Es indudable que puede haber de pronto una crisis entre algunos poderes del Estado, pero esto que ha ocurrido no es ni cercano a una crisis. No tiene nada que ver con una crisis. Es un intercambio de opiniones, en que alguien dijo algo y, por el otro lado, se quiso precisar. Y no es más que eso. Mientras uno reclama el derecho a expresarse, el otro también lo hace y plantea sus puntos de vista. De hecho, la Corte Suprema no quiso seguir sobre esta materia, precisamente para no transformarlo en una escalada o un intercambio. Un poco por sentido común, porque palabras sacan palabras y, en definitiva, uno no sabe dónde termina. Y lo que era preciso era aclarar algo. Eso se aclaró y punto”.

 

¿Y cómo cree usted que la ciudadanía observa esta situación?
“Es que aquí tenemos dos fenómenos. El primero es lo que percibe la ciudadanía, que le llega un poco a través de los medios de comunicación y las redes sociales. Allí se sabe que hubo una pelea entre el Presidente y el vocero de la Corte Suprema o algo así. Y otra es la dimensión real del asunto”.

 

Pero lo que mandan son las percepciones de la gente…
“En ese punto está el tema de la actividad de los medios de comunicación. No estoy en contra de ellos, pero es la realidad. Los medios buscan la noticia y les preguntan a los distintos partícipes de los asuntos. Y la percepción viene después. Yo tengo la oportunidad –muchas veces- de escuchar distintos noticiarios de radioemisoras y, claramente, el tema es el énfasis o el estilo del que conduce. En una radio es una cosa natural y en la ora es una cuestión extraordinaria. Entonces, depende de quien esté escuchando cual medio de comunicación se formará una percepción diferente. Y nosotros tenemos que tener la prudencia de dejar las cosas en su exacto punto, en la medida de lo posible”.

 

Ocurre que ya está instalada la desconfianza de la ciudadanía en las instituciones públicas y se ve que dos líderes se contestan y confrontan, pero la situación de fondo no cambia…
“El tema es que existe una desconfianza generalizada en las instituciones y el precio que habría que pagar por esclarecer bien las cosas es demasiado algo. Entonces, puede haber un aumento de la desconfianza o la generación de una crisis. Frente a eso, uno dice que basta con una aclaración, porque si yo quisiera contestar en plenitud nuestra opinión frente a algunos hechos, me demoraría mucho y esto generaría una respuesta más contundente. Entonces, uno tiene que evaluar si vale la pena usar estos medios o no”,

 

¿Ven ustedes que el Poder Judicial está mejorando o empeorando su credibilidad y confianza en la ciudadanía?
“Yo pienso que sí. Esta misma ley de entrevistas videograbadas que se está implementando, tiende hacia allá. Una línea fundamental de nuestro plan estratégico es el acceso a la justicia de las personas comunes y de las personas vulnerables. Y para facilitar eso, nosotros tenemos que hacer –pienso yo- un trabajo todavía más exhaustivo de explicarle a la ciudadanía cómo funciona esto. Porque esto funciona de manera distinta a lo que es habitual.


Cuando usted quiere obtener que se sancione a una persona, tiene que seguir todo un proceso largo esperar algunos meses para que se pronuncie un tribunal. Siempre tiene la expectativa, pero nunca está seguro. En cambio, si usted quiere hacer una importación desde Corea, tiene que pulsar unos cuentos botones de su teléfono y, a la semana siguiente, tiene en su casa el producto. Esa es la mecánica del mundo.


Entonces, para el ciudadano común hay un contraste muy grande, entre eso y tratar que me indemnicen, porque mi vecino corrió el cerco de su propiedad. Eso no va a hacer fácil de solucionar, porque la justicia por sí es lenta. Hay que escucharlos a todos y notificarlos con todas las formalidades del caso. Luego, hay que dictar una sentencia razonadamente. En esto mismo hemos avanzado, porque ahora damos un veredicto y, al poco tiempo después, damos los fundamentos. Pero, por lo menos, damos de inmediato el veredicto, por lo cual, la ciudadanía sabe que esto es de una forma u otra”.

 

¿Cuál es su mensaje a las familias de aquellos niños que podrían tener que acudir como denunciantes a la justicia y que se van a tener que enfrentar a este nuevo procedimiento investigativo de entrevistas videograbadas y declaraciones judiciales en salas especiales con intermediadores?

“Mi mensaje es que todo esto se hace para respetar el derecho de los menores, para que no se vean demasiado expuestos y tengan que repetir demasiado estos fenómenos que a ellos les causan efectos negativos, igualmente que a sus padres. Por lo tanto, esto debería generar una mayor confianza en el sistema, sabiendo que esos niños no se verán expuestos y, como se ha dicho, estarán ahora bajo protección para no hacer este proceso tan doloroso para ellos y sus familias”.

 

(Vea aquí la entrevista de Osvaldo González al ministro Lamberto Cisternas con la cámara y edición de Julio Oportus)

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