El Centro / Opinión

Políticas públicas en educación: Un análisis más allá del sentido común I

Marcelo Mendoza Meneses | Fecha de Edición: 16-01-2013

 

De educación todos opinan y muchos asumen un “rol de expertos” sobre políticas públicas y educacionales. Es más, ante cualquier crisis surgen, ipso facto, soluciones y remedios para “todos los males”. Ante esto, creo que es necesario ir más allá del sentido común, siendo deber de la academia fortalecer su aporte al debate.
Las políticas públicas involucran formas, financiamiento de las acciones y la provisión de bienes y servicios, que se implementan para contribuir al logro del bien común.
Al respecto,  se plantean varios interrogantes para analizar el ámbito educacional. Es clave entender que las políticas públicas deben estar situadas, no son neutras. En este sentido ¿Seremos capaces, como país, de generar nuevas políticas públicas que logren superar la crisis en que está nuestro sistema educacional actual?
La génesis de estas políticas debe entenderse sobre la base de la función reguladora que el Estado ejerce sobre lo público, velando por la convivencia de las personas, desarrollando mecanismos, proyectos y programas de asistencia. ¿En la contigencia actual qué rol asumirá el Estado: garante de la educación de calidad o mero espectador frente al quehacer del mercado?
La forma en que han sido concebidas las crisis justifica la misión de las políticas públicas, las cuales tienen sus metas y objetivos. En este ámbito ¿Existe claridad  en nuestra sociedad sobre el tipo de educación que requiere nuestro país?
Más allá de la racionalidad tecnoeconómica, las políticas públicas son portadoras de valores. Por tanto ¿cuáles deben permear a las nuevas políticas educacionales? ¿Humanos, éticos, instrumentales?
Asimismo, considero que toda política pública debe ser prospectiva, es decir, anticiparse a los problemas, mitigarlos o reducirlos. Sus resultados finales se traducen en un bien, pues el Estado, en su función social, debe regular, armonizar y compensar a los que menos tienen. En esta línea ¿Cómo asume el Estado la educación?
En definitiva, el éxito de una política pública reside en la combinación óptima de sus componentes. Desde este enfoque, la forma en que se priorizan los recursos, infraestructura, actividades y otros elementos inherentes a una política pública validará su naturaleza, eventualmente asegurará su permanencia y otorgará las condiciones para que se cumplan los resultados trazados. La pregunta que deriva es ¿qué tanto importa la educación de calidad para el crecimiento económico y desarrollo del país?

 

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