Fiestas Patrias

20 Septiembre 2018   1440   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Las Fiestas Patrias marcan en Chile, un tiempo no menor para la reflexión, para el cultivo de nuestra historia, tradiciones y, sobre todo, para el encuentro de los chilenos como hermanos. No es novedad que, en los últimos años, la discusión pública se ha vuelto muy agria, con instituciones legítimamente cuestionadas por la ciudadanía, la que ha sabido recriminar a quienes han faltado a la fe pública, desilusionado a grandes y chicos, dañando de una u otra manera la sana convivencia cívica que habíamos aprendido desde un tiempo a esta parte.
Por eso, el 18 de septiembre en Chile, por sus múltiples festividades, actividades e instancias de carácter social, nos entregan también el necesario espacio para el reacomodo de ciertas cosas y también, para la búsqueda de algunos objetivos que debiesen estar en la lista de cualquiera: la unidad nacional, el respeto por las divergencias y el ánimo de construir y avanzar de cara al futuro.
Todo esto requiere por cierto de una determinada autocrítica, en donde se reconozcan las múltiples falencias que han permitido generar un clima de crispación social y política en el país, con el regreso de odiosidades del pasado que obnubilan las cosas, sin permitir el crecimiento que los nuevos tiempos nos van demandando.
Solo por citar algunos ejemplos: no es posible caminar hacia la unidad cuando en una homilía seguida por la opinión pública, la Iglesia Católica intenta aminorar el daño acaecido por los delitos y horrores de miembros de su propia entidad, o cuando segmentos del mundo político forjan un ambiente de obstrucción que no pone a Chile en primer lugar, obviando lo relevante de fijar puntos mínimos para el avance de las políticas públicas.
Este 18 no ha sido una fecha cualquiera, porque el alejamiento de las instituciones indispensables de la sociedad chilena ha acrecentado su distanciamiento con la comunidad, la que las analiza hoy con mayor distancia y controversia. Será tarea de estas, de sus actores y de sus líderes, enfrentar las tempestades fomentadas por ellos mismos, para así no seguir transgrediendo aquellos valores que hicieron grande nuestra patria y sobre los cuales tendremos que seguir respondiendo.
Las instituciones y sus personas son claves para un auténtico desarrollo humano, que debe ser el objetivo mayor del país. Que el 18 haya servido de corazón para ello.