Sábado, Abril 13, 2024
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Ética, procesos académicos y Universidad

Artículo de opinión por Diego Palomo, Doctor en Derecho Procesal y académico de la Universidad de Talca.

Diego Palomo.

La ética de la convicción es fundamental para velar por la integridad académica y evitar que la universidad sea perjudicada en su imagen por escasa transparencia o conductas derechamente impropias y que avergüenzan.

La integridad académica es la base de la reputación y credibilidad de cualquier institución académica y, por lo tanto, es crucial mantener altos estándares éticos, de rigurosidad y de transparencia en todas las actividades y procesos académicos.

Es importante que los líderes académicos de turno y los miembros de la comunidad universitaria se adhieran a valores éticos sólidos, basados en la integridad, la rigurosidad, la honestidad y la transparencia real, dejando a un lado el amiguismo. Para eso es central que la máxima autoridad de una Universidad (cualquiera que sea y pretenda no exponerse a bochornosas situaciones) se rodee también de personas con capacidad y voluntad de plantear otros puntos de vista con claridad y decisión.

Deben abogar por procesos abiertos y transparentes, basados en la meritocracia, en efectivos antecedentes que brinden convicción en las decisiones a adoptar, pero también en la igualdad de acceso a la información clave (disponible muchas veces solo para unos pocos), para garantizar que las decisiones se tomen en función de la excelencia académica y no sobre la base de la habilidad de algun@s que saben jugar el juego o sobre intereses predominantemente personales o de índole similar.

Además, la universidad debe ser una institución rigurosa y seria donde la libre investigación y el pensamiento crítico puedan florecer. Ser académico y sentir temor por disentir o expresar una opinión es un contrasentido que puede socavar la reputación de la universidad, y erosionar su credibilidad, con consecuencias muy dañosas a corto y mediano plazo.

En fin, es esencial mantener altos estándares éticos en la universidad, basados en la integridad, la rigurosidad, la honestidad y la transparencia. La ética de la convicción debe ser el núcleo de todas las actividades académicas, y debemos trabajar para garantizar que la universidad sea una Universidad donde la excelencia académica sea la principal prioridad y no solo una palabra que se repite como si de un eslogan o mantra se tratara, pero donde la realidad se encarga de mostrarnos otra cosa.

El consuelo que nos señala que en todos los sitios se cuecen habas, no puede estar disponible.

Diego Palomo
U. de Talca

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