Viernes, Junio 21, 2024
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Pautas Urbanas Contemporáneas: la ciudad que queremos

Relevar el debate sobre la ciudad e intentar abordarlo desde sus diversas dimensiones, nos parece tan inspirador como ineludible. Actualmente el 56% de la población mundial vive en ciudades, y en Chile esa cifra crece drásticamente, alcanzando casi un 88% de personas que vive en zonas urbanas, versus el 12% que habita en zonas rurales, según Censo del 2017. 

Alejandra Casanova Henríquez, Arquitecta Universidad del Bío-Bío. Magíster en Gerencia para el Desarrollo. Especialista en Políticas Públicas, Desarrollo Urbano – Territorio y Seguridad Urbana.

En una primera aproximación general y a modo de introducir lo que serán las próximas temáticas de ciudad que abordaremos en este espacio; la invitación es a reflexionar, comprender y entender cómo y porqué el desarrollo de la ciudad impacta positiva o negativamente en nuestra calidad de vida urbana y cuáles son los desafíos que debemos superar para avanzar hacia un desarrollo urbano integral, resiliente y sostenible.

La evolución de las ciudades camina junto a las transformaciones del país en sus variadas y diversas dimensiones del sistema urbano. El desarrollo del territorio urbano se encuentra aún en vías de superar la mirada segmentada y sectorial dentro de un contexto administrativo, económico y político altamente centralizado.

Esta situación acrecienta en gran medida los desajustes sociales, económicos, medioambientales y otros tantos; evidenciados a través de indicadores de calidad de vida urbana, desarrollo urbano y bienestar territorial, que han ido revelando, a modo de radiografía urbana, la dimensión socio espacial de las problemáticas actuales existentes en las ciudades. Problemas de conectividad, movilidad, accesibilidad, seguridad, medio ambiente, vivienda y entorno, espacios públicos, obsolescencia urbana, expansión urbana, gestión urbana y gobernanza, gestión de residuos, contaminación atmosférica, relación público privada, por nombrar algunos;  expresan consecuencias profundas que acrecientan la desigualdad urbana e inequidad social y territorial; incluyendo la escaza cabida de espacios de diálogo sólidos y permanentes que nos lleven a la construcción de ciudad desde la integralidad y visión común.

La superación de estas complejidades socioespaciales, además, debe incorporar hoy con mayor fuerza en su agenda de desarrollo urbano y Planificación la “resiliencia urbana” como concepto clave y trascendente porque va en la línea de dar sostenibilidad a los cambios que necesita de manera urgente la ciudad. Así entonces, debiéramos entender que la resiliencia urbana es un elemento de anticipación, prevención, transformación, adaptación y flexibilidad que permite a la ciudad estar preparados para fenómenos complejos, adversos e inesperados de carácter natural, climático, social, económico, político, y en donde hoy nos encontramos en un punto de inflexión, luego haber enfrentado terremotos, incendios, pandemia, movimientos sociales, crisis climática, crisis política y entre otros. 

Por ello, desde una mirada integral y con visión de futuro, hace mucho sentido visibilizar y reconocer la complejidad actual y los desafíos a la que nos enfrentamos en el desarrollo urbano de ciudades de escala intermedia y metropolitana como las de nuestra región.

Nos parece relevante abrir un diálogo franco y abierto con sentido y enfoque en el valor público y común, en torno a temas clave de ciudad como son: visión integral y multidisciplinar; resiliencia urbana y sostenibilidad; fortalecimiento de alianzas públicos-privadas para la reactivación económica; renovación urbana y políticas de atracción hacia el centro de la ciudad; seguridad urbana y comunidad activa; desarrollo urbano y proyectos detonantes; equilibrio ambiental y ecosistémico; participación ciudadana y co-diseño de ciudad; gestión urbana integrada y gobernanza; y otros temas que deberían estar hoy en la agenda urbana.

Se requieren mayores esfuerzos, más articulados y organizados de todos los actores convocados, para movilizar los recursos humanos, técnicos, económicos y políticos necesarios para superar un escenario urbano que presenta múltiples desafíos.

Se hace evidente que ya es el momento de poner en marcha muchos aprendizajes, experiencias, conocimientos, habilidades y sobre todo voluntades, acumuladas en múltiples actores de la región, que se precisa sean proactivos y auto convocantes, con la intención de movilizar y recuperar la esencia de la calidad de vida urbana.

El impulso es a estar atentos, escuchar, proponer, consensuar, tomar acción, avanzar, y sobre todo buscar sinergias para construir la ciudad que queremos, aquella integral y en equilibrio; con equidad, integración, igualdad, seguridad, cohesión social y desarrollo económico; como un mínimo que nos debe ofrecer para una vida de bienestar, oportunidades y prosperidad.

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