Martes, Julio 23, 2024
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Esto va pa´ “los vivos” de verdad. Más allá del afán del castigo: “qué se teje” en la polémica de las penas en libertad.

Diego Palomo, abogado y académico de la Universidad de Talca.

Algo huele mal en lo que estamos haciendo como sociedad con las personas infractoras de ley. Un tufillo de pura y simple venganza parece haber instalado a la hora de hablar de delincuencia y castigo.

Parece no haber distingo entre primerizos y otros que ya han hecho carrera criminal. Derechamente se instaló el discurso simplista que deviene en populista, inflado por los medios de comunicación, no pocas veces.

En esta línea hemos escuchado ideas como reponer la pena de muerte, terminar con la distinción entre adultos y los que no que no lo son a efectos penales, o eliminar la posibilidad de recursos contra las sentencias condenatorias en el caso de crímenes. De todo se ha escuchado.

Demás está decir que los que postulan las ideas anteriores son contrarios a las penas en libertad autorizadas por la ley con fines resocializadores, y abogan por su exclusión, para mostrar “tolerancia cero” y un sello “duro”.

Pero estoy seguro de que quien lee estas líneas es más inteligente que esta descripción tan superficial y deshumanizante.

La “cana” en Chile no cumple NINGÚN fin resocializador o de rehabilitación, salvo excepcionalísimos casos que son sólo eso: una excepción a la regla. Es simplemente un lugar de castigo puro y duro, donde las condiciones de miseria y hacinamiento solo permiten intentar sobrevivir y evitar “la pelá” (si eres primerizo o simple imputado) o, en el mejor de los casos “hacer conducta” para intentar postular a algún beneficio. 

Lo que las cifras ponen sobre la mesa es que quienes cumplen penas en libertad reinciden en un 30%. Mientras que los que cumplen en sistema cerrado, al recuperar la libertad, reinciden en un 70%. Esto lo evidencian las estadísticas del año 2023 de la Defensoría Penal Pública.

Entonces, el ejercicio optimizador, es sencillo. Sale mucho más eficiente mantener y sostener el sistema de penas en libertad, justamente diseñado con las finales ya adelantadas. 

La cárcel, si quiere hablar de ella, visítela por 4 horas, nada más. Y luego, si no obstante lo visto y sentido, siga repitiendo lo mismo de antes, sin matices ni estadísticas.

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