La Corte de Apelaciones de Talca realizó su cambio de mando, donde Moisés Muñoz entregó la presidencia a Carlos Carrillo, quien anunció metas centradas en probidad, cercanía y eficiencia judicial.
En una ceremonia solemne desarrollada en el salón principal de la Corte de Apelaciones de Talca, autoridades judiciales, abogados y familiares participaron del cambio de presidencia del tribunal de alzada de la capital regional.
La jornada incluyó el juramento de los abogados integrantes, quienes asumieron formalmente sus funciones tras comprometerse públicamente ante la comunidad jurídica. Los aplausos marcaron uno de los momentos más significativos del acto, reflejando el respaldo institucional a quienes se integran al pleno.
Durante la cuenta pública, el presidente saliente, Moisés Muñoz, realizó un balance de su gestión. “Creo que lo que señalé en mi primer discurso en febrero de 2025 se cumplió en la medida de lo posible. Sin embargo, la administración de la justicia es un trabajo tremendamente dinámico”, afirmó.
Muñoz advirtió además un aumento en el ingreso de causas y reconoció que la demora en la tramitación constituye un desafío estructural. “Cuando la justicia se prolonga demasiado en el tiempo, se torna injusta y ahí es donde tenemos un desafío como país”, enfatizó.
Tras asumir la presidencia, Carlos Carrillo delineó los ejes de su administración para el período 2026. El magistrado planteó como prioridad enfrentar los cuestionamientos que afectan al sistema judicial. “Superar los cuestionamientos y la crisis actual del Poder Judicial es fundamental. En el cumplimiento de los requisitos de la probidad no hemos sido especialmente felices”, sostuvo.
Carrillo, quien ya lideró la Corte en 2016, aseguró que fortalecerá la cercanía con la comunidad. “Es importante que el Poder Judicial salga a explicar cuál es su rol, sus virtudes y también sus desventajas”, declaró, subrayando su compromiso con una gestión transparente y honesta.





