Aniversario de Logia Ciencia y Virtud Nº 239

Jorge Navarrete Bustamante. Francmasón.

Hace algunos días, los francmasones de la Logia “Ciencia y Virtud” Nº 239 del Valle de Talca celebraron el cumpleaños de su novel taller filosófico. Así, en una improvisada intervención en el ágape que nos distingue, trate de explicitar la conmemoración de la siguiente manera:

Las personas, celebramos nuestros aniversarios por el sólo hecho de ser, nuestra Vida, finita. Sabemos que algún día moriremos. Y claro, el cumpleaños es entonces, una celebración que marca el paso del tiempo y la cercanía a la muerte. Celebramos cumpleaños, porque nuestra existencia es finita; porque cada año es un triunfo frente a la muerte; y porque reafirmamos que nuestra buenas obras pueden dejar un recuerdo que nos hace imperecederos.

Si el tiempo fuera infinito, sumar un año más podría volverse tan trivial como contar las “numerosas espigas de trigo”. Es más, ante los errores que pudieran los inmortales acometer, no sería un gran drama, pues se tendría toda la vida para enmendarlos. 

Ergo, algunos filósofos argumentan que debemos VIVIR cada instante de nuestra vida, como si fuéramos inmortales para dar lo mejor de nosotros; pues, es precisamente nuestra mortalidad, la que otorga urgencia y valor a nuestras celebraciones; un sentido de empinarnos hacia una Laica Trascendencia.

Dicho de otra manera. tenemos vocación de futuro a sabiendas que el mañana esta clausurado por la muerte. O sea, imaginamos y organizamos nuestro porvenir, a sabiendas que será clausurado por el deceso. Esta es quizás la problematicidad más radical de nuestra existencia humana: estar convocado al futuro, conscientes de que ese futuro, nuestro futuro, es finito.

Eso, lo sabemos todos en nuestra Logia Ciencia y Virtud. Nos anima la certeza que debemos VIVIR en la praxis consecuente, de hacer el Bien concreto, en cada respiro, en cada aliento de nuestras vidas…, para que “la muerte no nos sorprenda como un ladrón en la noche”.

En este aniversario, que nos abre al 9º de mi Logia Ciencia y Virtud, traté improvisadamente explicitar -aunque tal vez infructuosamente urgido por el breve tiempo que debía ser la intervención- lo que a nosotros nos acompaña consubstancialmente como una doble dimensión: la facticidad y la normatividad.

La facticidad, es el mundo social y los humanos tal cual se nos aparecen.  Ésa, la facticidad, dice relación con algo que todos tenemos, por ejemplo, toda persona tiene: sexo, identidad, clase social a la que pertenece, etnia de la cual proviene …); y la normatividad, que surge de la facticidad; es esa tendencia para “estirarse “desde nuestra propia condición fáctica; es decir, aquello que también esa persona o institución debiera Ser.

Por tanto, cuando hablamos de facticidad, hay una facticidad propiamente tal, y hay una normatividad de facto, que surge de la facticidad; o sea, ambas están atadas en una persona, en las instituciones, en el mundo social del que formamos parte; es decir, la normatividad entraña un proyecto que – en el decir de Hegel – “pugna” por salir.

Ello lo explica bien J. P. Sartre en su obra, “Flaubert: el idiota de la familia”, y en su ensayo sobre “Baudelaire”. Sartre comienza diciendo Baudelaire tuvo una infancia desgraciada, era de tal clase social, orientación sexual, etnia… ¿Describe ello a Baudelaire?: obviamente que no, porque ,dice Sartre brillantemente, que en Francia hay muchas personas que tuvieron una vida como la de Baudelaire. Por tanto, es evidente que la mera facticidad no explica a Baudelaire, pues este se explica por su proyecto futuro que es precisa, e intransferiblemente, Baudelaire como persona.

Ello es propio de la condición humana, de sus instituciones y del orden social: la facticidad no se agota en si misma; pues toda facticidad tiene una normatividad que pugna por salir.

Por esto, la Logia Ciencia y Virtud Nº 239  -intente improvisadamente explicar ello en ese ágape de aniversario- no se explica sólo por su facticidad que obviamente la constituye, sino por esa normatividad que la entraña: por su laico espíritu innovador, por su particular racionalidad basada en la ciencia y en la filosofía, por un sentimiento más fraternal que de camaradería, por su anónima Caridad hacia el prójimo, por su transcurrir resiliente, siempre cambiante, siempre otro, siempre rico en realidad y perspectiva humanista.

Es que es una Logia rica en diversidad, constituida por albañiles libres provenientes principalmente de: la cantera académica universitaria; otros son genuinos líderes sociales, emprendedores, filántropos, magistrados, ingenieros, técnicos, odontólogos, veterinarios, médicos, auditores y abogados.

Así, lo esotérico -que también importa- no ha sido el foco principal de trabajo en esta Logia. Es la ética, el Arte de filosofar, las políticas públicas y la convivencia en Fraternidad efectiva para practicar la VIRTUD, las que se constituyeron en el centro y perspectiva del Oficio de Masón Iluminados por una genuina Cosmovisión Laica.

Es cierto, que por ser una Logia aún con menos de 10 año, y de nuevo tipo, a veces se ha desenfocado y perdido velocidad por anacronismo de ortodoxias; sin embargo, ello se ha enfrentado reflexivamente por el liderazgo de sus principales presidentes, desde quien fuera el Venerable Maestro fundador, hasta el actual Venerable Maestro Alejandro Schilling Quezada, encarnación de Fraternidad.

Por ello, no pocos de sus miembros, consustanciados con los Valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad,  son hoy genuinos líderes académicos, sociales y públicos; que estudian con celo, fervor y constancia -todas las semanas- después de cumplir con sus responsabilidades convencionales en sus respectivos lugares de trabajos; también prodigando tiernamente Amor a sus compañeras de Vida, a sus hijos, hijas y nietos; continuando -simultáneamente- en la vanguardia de los avances civilizatorios en nuestra región del Maule, en Chile y la Humanidad.

Ello yo lo aprendí de mis padres, de mis profesores en la educación pública, en mi partido, en mi Logia Madre Tolerancia Nº 12 del Valle de Chillán, Taller que ha fundado muchas logias en Chile, y que este año cumple 150 años de Vida -casi ininterrumpidos- pues sólo cesó sus trabajos principalmente, cuando todos partieron a defender Chile en la Guerra del Pacífico y en la Guerra del ´91. Ese es el estatuto moral de una genuina Logia Masónica de regiones, también de Ciencia y Virtud Nº 239, inspirados los Aprendices, Compañero y Maestros, en VIVIR por un ideal, y también Morir por un ideal, si fuese necesario.

Nuestro sabio hermano W. Goethe decía: “Somos modelados por lo que amamos” …  Qué duda cabe, en nuestra Logia “Ciencia y Virtud Nº 239”, amamos la Verdad Buscada, la genuina Sabiduría, y la Humanidad verdadera.


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