El consumo de “Magic Honey” y otras “mieles del amor” se expandió entre adolescentes en redes sociales, pese a los riesgos de automedicación y posibles efectos cardíacos.
El consumo de la llamada “Magic Honey”, también conocida como “miel del amor”, encendió las alertas entre especialistas de salud debido a su creciente popularidad entre adolescentes y jóvenes en redes sociales.
Aunque el producto se promociona como un suplemento “natural” para mejorar el rendimiento sexual y aumentar la energía, médicos advierten que detrás de esa apariencia inofensiva podrían esconderse sustancias farmacológicas no declaradas y peligrosas para la salud.
El producto se comercializa en pequeños sobres y promete aumentar el deseo sexual, potenciar la energía física y mejorar el desempeño íntimo. En plataformas digitales, numerosos usuarios muestran cómo lo consumen mezclado en cafés, jugos o directamente desde el envase, lo que llevó incluso a que algunos lo bautizaran como el “churu de los adolescentes”.

El urólogo Andrés Tapia explicó a The Clinic que algunos de estos suplementos contienen ingredientes como guaraná, ginseng y otras hierbas tropicales que podrían generar un leve efecto vasodilatador. Sin embargo, advirtió que el principal problema aparece cuando el producto incorpora medicamentos sin informar al consumidor.
“A veces le agregan viagra, que es sildenafil o tadalafilo. Eso puede generar efectos adversos graves cuando se mezcla con otras sustancias”, señaló el especialista.
Tapia enfatizó que la automedicación representa uno de los mayores riesgos, especialmente cuando las personas desconocen qué están consumiendo realmente o en qué dosis.
“La automedicación es súper peligrosa porque no sabemos qué está tomando el paciente ni qué interacción puede tener con otros medicamentos”, afirmó.
Las alertas no son nuevas. En Brasil, la agencia sanitaria Anvisa prohibió la producción y comercialización de varios productos de este tipo tras detectar irregularidades y sustancias no declaradas. Además, estudios científicos internacionales identificaron que numerosos suplementos sexuales vendidos por internet contenían sildenafil y tadalafil, fármacos utilizados para tratar la disfunción eréctil.
La preocupación médica radica en que estos medicamentos, aunque seguros bajo supervisión profesional, pueden provocar efectos severos cuando se consumen sin control. Entre los riesgos figuran caídas bruscas de presión arterial, taquicardias, dolor de pecho, mareos, alteraciones visuales e incluso complicaciones cardíacas potencialmente mortales.
El urólogo estadounidense Jesse Mills cuestionó la facilidad con la que estos productos circulan en el mercado informal. “Es una locura. Puedes comprar un paquete de miel y no tener idea de lo que estás consumiendo”, advirtió.
Especialistas también alertan sobre el impacto de las redes sociales y la presión por el rendimiento sexual entre adolescentes y jóvenes. Muchos consumidores no buscan tratar una enfermedad, sino responder a expectativas sociales o inseguridades personales, lo que transforma a estos sobres en una solución rápida y riesgosa.
Los expertos coinciden en que cualquier dificultad relacionada con el rendimiento sexual debe abordarse con evaluación médica y apoyo profesional. Recomiendan evitar productos milagrosos vendidos en internet o canales informales, especialmente cuando no detallan claramente sus ingredientes ni cuentan con respaldo sanitario.





