Tres mujeres Senadoras tiene la Región del Maule: ¿un salto cualitativo y un avance civilizatorio?

Celinda Lilian Letelier. Doctora en Sociología y Cs Sociales por la Universidad Nacional de Brasilia y Flacso y Profesora por la Pontificia Universidad Católica PUC Santiago.

En términos generales, y a estas alturas de la construcción del sentido común electoral, se suele identificar a la Región del Maule a nivel nacional, como uno de los territorios más conservadores, de ultra derecha, con una fuerte y consolidada presencia de un remanente de cultura política patriarcal.

En las conversaciones públicas y privadas, es un lugar común de la izquierda, y centro izquierda, de la derecha liberal, reconocer e identificar a la región como un enclave de cultura autoritaria con fuertes componentes de estructura y organización de la antigua hacienda, los cuales, por cierto, no terminan de modernizarse en democracia. Todo ello viene siendo confirmado, elección tras elección, desde mediados de los años noventa en adelante, por la alta votación que obtienen los candidatos, en su mayoría hombres, que defienden y se posicionan desde esta visión de mundo para el acceso al poder político.   

En verdad, este sentido común que a la ultra derecha política le acomoda y le permite caminar tranquilamente, por el sur y norte del río Maule, se ha justificado con el pasar de los años en función del atraso y la vulnerabilidad que experimenta la población maulina, en relación con los logros, y avances educacionales. Es decir, la baja educabilidad volvería a la población más manipulable, más conservadora en términos culturales, más vasalla en sus relaciones de ordenamiento social, con fuertes enclaves patronales no elaborados analíticamente, precisamente por el componente rural. Se trataría de una población que vive a distancia de los centros más urbanizados y menos expuestos a los procesos de culturización.

En efecto, la mayoría de los censos demográficos confirman: la alta y persistente trayectoria de un analfabetismo clásico que incluye el no saber leer ni escribir, así como tampoco ejercitar la aritmética básica. Se agrega un alto déficit en lectura y en comprensión lectora, es decir, no habría en la región, un reservorio motivante y reforzador para ejercitar este comportamiento cultural, y por lo mismo tal vez, no existe una actualización que ejercite en la cotidianidad, en el día a día: el análisis, la reflexión, el entendimiento. Un circuito perfecto para hundirse en el “código restringido” al decir de Basil Berstein.

En la actualidad, se suma a esta trayectoria educativa de déficit regional, el sostener una de las mayores tasas de analfabetismo digital a nivel país. Es decir, se trata de un sector de la población que no accede ni se integra a la internet, ni a las plataformas digitales con facilidad. El último Censo 2024, confirma lo relativo a ambos analfabetismos. La región del Maule es la región del país con la mayor tasa de analfabetos y analfabetas del resto del país. Y, es la región que tiene una población con años de educabilidad más bajo, en torno a un 9 a 9.5 años de estudios. Incluso, en las localidades más alejadas de los centros urbanos, esta cifra puede bajar a 8 años. Esto significa que un porcentaje en torno al 30% y más, no alcanza a terminar la enseñanza básica, y otro porcentaje no menor no alcanza a terminar la enseñanza media.

Sin embargo, y curiosamente, a pesar de los datos anteriormente expuestos, es notable y relevante destacar el amplio rendimiento electoral que sostuvieron tres mujeres en las últimas elecciones parlamentarias, y que resultaron electas como senadoras en esta región. Se trata de Andrea Balladares, Beatriz Sanchéz y Paulina Vodanovic con un mandato de ocho años en el parlamento.

Aunque pertenecientes a diferentes partidos políticos, este hecho, de algún modo viene a notificar que: a pesar de las desventajas educativas, las mujeres logran conseguir un liderazgo, un empoderamiento, y, una visibilidad política que, revelaría una modificación de esa afirmación tajante sobre la existencia consolidada de una cultura conservadora, y de ultraderecha. Dos de las recientes senadoras electas representan a la izquierda, Partido Socialista y Frente Amplio, y, una senadora representa a una derecha democrática liberal: el Partido de la Renovación Nacional.

Ahora bien, si se observa más específicamente el contexto de elegibilidad dado como base para esta elección, resulta ser aún más sobresaliente y relevante el rendimiento electoral de estas 3 mujeres, actuales senadoras. Según datos del Servicio Electoral, ( https://elecciones.servel.cl/ ) en la región del Maule, la composición de este voto presentó 7 listas en competencia a las elecciones parlamentarias senatoriales del año 2025, en ellas, se inscribieron 30 candidaturas, con 18 candidatos hombres, y 12 candidatas mujeres. Es decir, con un 60% favorable a los hombres, y un 40% menos favorable a las mujeres.

En términos de disparidad o desigualdad de género estamos indicando un 10%, el mínimo exigido por ley. Este mismo diferencial, también puede observarse, y aumentar, en la composición de las dos listas parlamentarias desde donde surgieron las ganadoras, y que, forman parte de las barreras de entrada que tuvieron que traspasar para ser electas.

  • La actual senadora Paulina Vodanovic del Partido Socialista obtuvo 56.421 con el 8.09% de la votación, como representante del Partido Socialista. Fue inscrita en una lista que tenía 4 candidatos hombres (66.6%) y solamente 2 mujeres con ella incluida. (33.3%). Es decir, con un diferencial desigual de género de un 16.7% logro superar la barrera de salida debido a que consigue sacar la más alta votación de la lista, y de los hombres de su lista.
  • La actual senadora Beatriz Sánchez del Frente Amplio obtuvo 37.782 con el 5.42%.  Debido a la distribución de la votación de la lista por cifra repartidora, consigue superar a los otros 4 candidatos hombres cuyos votos son sumados en favor de su elección. Fue inscrita en la misma lista de la senadora Vodanovic, en la que resultaron electas dos mujeres. Es decir, también con un diferencial de desigualdad de género de un 16.7% logra superar la barrera salida ya que consigue obtener la segunda votación por sobre los hombres de su lista.
  • La actual senadora Andrea Balladares del Partido de Renovación Nacional obtuvo 35.498 de la votación equivalente al 5.09%. Fue inscrita en una lista de 5 candidaturas, de las cuales 3 eran hombres y 2 mujeres, es decir, en una correlación de 60% versus 40%, con una desigualdad de género del 10%. Esta candidatura resulta victoriosa por la misma situación que la senadora Sánchez, debido a la distribución de la votación de la lista por cifra repartidora, consigue superar a los otros candidatos hombres cuyos votos son sumados en favor de su elección y logra traspasar la barrera de salida.

La suma de las tres votaciones de las tres senadoras mujeres da un total de 129.701 votos, los cuales, no consiguen superar los 135.122 votos obtenidos por el más altamente votado, el actual senador Cristian Vial, pero, si consiguen, posicionar en la región del Maule, y a nivel país, una presencia fundamental: las mujeres en la política. De 5 cupos parlamentarios a elegir en esta región, y en competencia desigual, resultaron electas 3 mujeres y 2 hombres.

No es un detalle menor, ni poco significativo esta reconfiguración política ocurrida en la región, sobre todo si se entiende que: forma parte del movimiento restaurador de la cultura política patriarcal de la derecha ultraconservadora, el recuperar y restaurar el antiguo ordenamiento de las mujeres en el rol doméstico, familiar, y religioso. Estructurado en torno a la casa, menospreciando la participación política de la misma como sujeto activo. Esta mentalidad es preponderante, por ejemplo, en el mundo evangélico. Y, en segmentos de la derecha conservadora autoritaria no liberal.

Lamentablemente por ley de protección de la información, el Servel no publica el desglose de votación por sexo. Esto permitiría conocer el comportamiento electoral de la votación de las mujeres, y de los hombres respectivamente. Sin embargo, según el Servel, en el año 2025 el padrón electoral de la región del Maule fue de 950.226 y votaron 854.975. Es decir, no votaron 95.251 equivalente al 10.02% del total. En concreto, del aproximadamente 90% de quienes votaron, los votos nulos y blancos estuvieron en torno al 18% ya que los válidamente emitidos suman el 82%. Y, el mismo padrón electoral de votantes segregada por sexo, indica que es levemente más alta la inscripción y habilitación de sufragio para las mujeres con 485.685 equivalente al 51.11%, en relación con los hombres que es de 464.541 equivalente al 48.68%.

En realidad, la identificación de esta densidad electoral posibilita hacer otra lectura de los datos. Permite hacer una comparación con el rendimiento electoral de otras regiones del país, para de este modo, describir de una manera amplificada el significado de este triunfo. La región del Maule es la cuarta región con la más alta densidad de población en general, y esto se expresa del mismo modo en términos de densidad electoral, es decir, en caudal de votación. Está posicionada en el cuarto lugar, después de la región metropolitana, Valparaíso y Concepción.

En este contexto, lo que es interesante destacar aquí, es que: en la comparación electoral con Valparaíso, por ejemplo, región que en esta elección también escogía 5 senadores, y que tiene mayor densidad electoral que la región del Maule, los resultados de la votación en ese territorio eligieron a 3 hombres y 2 mujeres al senado.  En la Araucanía con la misma cantidad de cupos, a saber 5 senadores, y con menor densidad electoral, eligió a 4 hombres y 1 mujer.

La evidencia de los resultados es contundente, y la diferencia de lo ocurrido vendría a confirmar que: la elección de 3 mujeres senadoras en el Maule no solamente generó una ventaja interna, un triunfo de las mujeres hacia dentro, sino hacia fuera de la región. Por cierto, que, lo anteriormente descrito debiera proyectar una reflexión a nivel nacional debido la incidencia, al parecer, de un inminente cambio en el comportamiento electoral. La región del Maule, elevó en la última elección, el nivel de empoderamiento de las mujeres, y además lo hizo a nivel país. Esto implica, reconocer el efecto de responsabilidad, de compromiso y de valoración positiva entre las mujeres maulinas que además aportan con este hecho, a una mirada nacional de avance. 

Es más, si se considera la votación por rango etario en el Maule, la más alta densidad electoral se concentra entre la ciudadanía que tiene entre 30 y 39 años, posteriormente en el segundo lugar, están los que están entre 50 y 59 años de edad, y en tercer lugar se posicionan los que están entre 40 y 49 años. Esta segmentación lo que busca demostrar es que los electores que mayoritariamente concentraron su votación en estas 3 mujeres senadoras son una población adulta, que reconoce, -en su experiencia de vida cívica de los últimos 30 años-, la sucesiva integración de las mujeres en la vida pública y política del país, en democracia, como una cualidad de bienestar para el bien común.

Es decir, hay un aprendizaje ciudadano y una memoria de integración política, que no se puede eliminar, ni hacer desaparecer, y que, también incluye a los hombres, -en el sentido de otorgarle una valoración propositiva transversal, -al aporte que hacen las mujeres en el campo del quehacer político.  En el cuarto y quinto lugar de la densidad poblacional se posicionan la población joven propiamente tal que está entre los 20 y los 29 años de edad, y la población adulta mayor que se ubica entre 60 y 69 años de edad.

Es más, la ponderación de cada variable es relevante y significativa porque cada una de estas tres mujeres tiene una trayectoria de empoderamiento, lucha e inserción en el campo de la política nacional que les valió el reconocimiento, el posicionamiento, y la validación en la región del Maule.  De hecho, tanto la senadora Paulina Vodanovic, como la senadora Andrea Valladares son en la actualidad 2026, presidentas de sus respectivos partidos políticos.

Es decir, tanto el Partido Socialista como el Partido de la Renovación Nacional, ambos con ciertas trayectorias y experiencias institucionales en democracia, han decidido emplazar en la región del Maule, a sus más altas representaciones políticas. En un mundo centralizado, y acostumbrado a la acción de una élite política capitalina, no pasa desapercibido el que dichos partidos políticos apunten a una reorganización de la visibilidad política, y del modo como se re estructura el capital simbólico, es decir, el prestigio, la buena reputación, la “marca”, las redes de cooperación de las instituciones partidarias, y las redes de circulación de los mismos. En ese sentido, el empoderamiento de estos liderazgos regionales de mujeres muestra una ruptura también con el molde del quehacer tradicional de una política centralista.

Al cierre de esta opinión, simplemente volver a resaltar el “avance civilizatorio” o el salto cualitativo que constituye para la región del Maule, el hecho que -en democracia, vía votación-, se haya conseguido, posicionar a tres mujeres como senadoras, en el parlamento. Consignar, la importancia que el hecho tiene como señal para Chile. Y, consignar el desafío que este avance tiene para las mujeres en general, en términos de seguimiento del ejercicio de liderazgos políticos, en tiempos difíciles y ásperos para el mundo. Hace 30 años atrás este hecho era impensable.

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