El geógrafo Marcelo Lagos explicó cuáles son las áreas del país que acumulan energía sísmica y descartó que los recientes terremotos de Colombia y Venezuela estén conectados con Chile.
Durante una entrevista con Pedro Carcuro en Radio Duna, el geógrafo Marcelo Lagos abordó el escenario sísmico de Chile y explicó que existen sectores donde el tiempo transcurrido desde grandes terremotos permite hablar de energía acumulada.
El académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) identificó seis áreas que requieren especial atención, aunque enfatizó que la acumulación de energía no permite determinar cuándo ocurrirá un terremoto ni anticipar su magnitud exacta.
La primera zona corresponde al sector comprendido desde Pisagua, en Tarapacá, hacia el norte, en dirección a la frontera con Perú. Lagos explicó que allí no se registra un terremoto importante desde hace un periodo prolongado.
Otra área se ubica entre Punta Patache, en Tarapacá, y Tocopilla, en Antofagasta. Según el especialista, este tramo también acumula energía debido al tiempo transcurrido desde grandes eventos sísmicos.
A estas zonas se suma la costa de Atacama, donde Lagos destacó que ha pasado más de un siglo desde el gran terremoto de 1920. En ese contexto, sostuvo que “la amenaza ya es más que latente”.
Más hacia el centro del país, el experto situó otra zona entre Los Vilos, en Coquimbo, y Pichilemu, en O’Higgins. Aunque este territorio ha experimentado terremotos, Lagos explicó que aún existe energía acumulada hacia sectores de La Trinchera, en el Maule.
El escenario en Biobío y La Araucanía
El análisis también incluyó las costas del Biobío, aunque con una diferencia respecto de las zonas anteriores. Lagos recordó que el terremoto de 2010 liberó una importante cantidad de energía, por lo que consideró poco probable que un nuevo evento tenga las mismas características.
Sin embargo, apuntó a un escenario distinto al sur de Tirúa y en el golfo de Arauco, donde han transcurrido más de seis décadas desde el terremoto de 1960.
En esa zona, el académico señaló que podría producirse un terremoto de magnitud cercana a 8, aunque descartó equipararlo necesariamente con el megaterremoto de 1960.
“¿Hay energía suficiente? Siempre va a haber y el tiempo es uno de los principales indicadores”, explicó Lagos al referirse al comportamiento de las zonas de subducción y al paso del tiempo entre grandes terremotos.
Lagos descarta una conexión con Colombia y Venezuela
Durante la conversación, Pedro Carcuro también planteó una inquietud que ha circulado en redes sociales tras los recientes movimientos telúricos registrados en Colombia y Venezuela: que estos eventos pudieran anticipar un gran terremoto en Chile.
Lagos descartó esa posibilidad y explicó que los procesos sísmicos que ocurren en esas zonas no tienen una conexión directa que permita anticipar un terremoto en territorio chileno.
“Son procesos independientes”, respondió el geógrafo, quien agregó que Chile se encuentra demasiado lejos de esas rupturas como para hablar de una transmisión de esfuerzos capaz de provocar un terremoto en nuestro país.
Pese a ello, el especialista recordó que Chile mantiene una amenaza sísmica permanente debido a su ubicación geográfica y a la interacción de las placas tectónicas frente a sus costas.
Chile cuenta con una preparación sísmica mayor
Respecto de la posibilidad de que un terremoto superior a magnitud 8 genere daños similares a los observados en otros países, Lagos destacó la preparación que ha desarrollado Chile durante las últimas décadas.
El académico explicó que la normativa chilena de construcción considera terremotos de gran magnitud e incluso escenarios asociados a tsunamis. A su juicio, esta experiencia ha permitido fortalecer las capacidades de prevención, construcción y respuesta ante emergencias.
“Chile es un país resiliente y tiene una gobernanza sísmica”, sostuvo el experto, quien también destacó la formación de profesionales, la fiscalización y el aprendizaje obtenido tras los grandes terremotos registrados durante la historia del país.
Sin embargo, Lagos llamó a no caer en un exceso de confianza frente a la preparación existente. “No hay que quedarse dormido en los laureles”, advirtió, debido a que ningún especialista puede establecer con precisión cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto ni cómo se comportará.
En ese sentido, su mensaje apunta a mantener una cultura permanente de prevención y preparación, especialmente considerando que Chile se encuentra entre los países con mayor actividad sísmica del mundo.





