Un informe de la CChC y la UC evidenció que Molina retrocedió en calidad de vida urbana en la última década, afectada por problemas de conectividad, negocios y entorno social.
La comuna de Molina, en la Región del Maule, figura entre las 18 ciudades del país que empeoraron su calidad de vida urbana en la última década, según el Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) 2025, elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) junto al Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica.
El estudio, que analizó 99 comunas con más de 50 mil habitantes, identificó un escenario complejo: mientras 14 comunas mejoraron sus condiciones, un total de 18 retrocedieron, concentrando a más de 2,2 millones de personas. Entre ellas se encuentra Molina, junto a ciudades como Antofagasta, Arica y Los Ángeles.
De acuerdo con el informe, las principales causas del deterioro en estas comunas se vinculan a problemas en conectividad y movilidad, debilidades en el ambiente de negocios y un deterioro en las condiciones socioculturales. Estos factores inciden directamente en la calidad de vida de los habitantes, limitando oportunidades de desarrollo y acceso a servicios.
El director del Instituto, Arturo Orellana, explicó que “en los últimos diez años, marcados por el estallido social y la pandemia, se observan retrocesos en la calidad de vida urbana, especialmente en ciudades intermedias”. En ese contexto, Molina se integra a este grupo de comunas que enfrentan mayores desafíos estructurales.
El análisis también evidenció que las ciudades intermedias concentran los mayores retrocesos, con solo dos comunas que lograron mejorar su desempeño. Esto posiciona a territorios como Molina en una situación de rezago frente a otras zonas del país que han logrado sostener o elevar sus estándares urbanos.
Frente a este escenario, la CChC propuso una serie de medidas orientadas a revertir esta tendencia. En materia de conectividad, el gremio planteó fortalecer el transporte público, mejorar su frecuencia e integración, además de avanzar en una planificación urbana más equilibrada.
En el ámbito económico, la entidad recomendó impulsar el desarrollo local, facilitar la creación de pequeñas empresas y reducir trabas administrativas. Asimismo, enfatizó la necesidad de reactivar el tejido social y la participación ciudadana, como herramientas clave para fortalecer comunidades más seguras y cohesionadas.





