Iván Palomo G., director del Centro de Longevidad VITALIS, Universidad de Talca, y Coordinador del Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES-CUECH) y de la Red Interuniversitaria de Envejecimiento Saludable de Latinoamérica y Caribe (RIES-LAC / COMLAT-IAGG).
El concurso autobiográfico de SENAMA vuelve a demostrar que las historias de vida de las personas mayores son parte esencial de la memoria cultural del Maule y de Chile.
En tiempos donde la velocidad parece imponerse sobre la reflexión, existen iniciativas que rescatan aquello que ninguna tecnología puede reemplazar: la experiencia humana. El Concurso Literario Autobiográfico de Personas Mayores impulsado por SENAMA se ha transformado precisamente en eso: un puente entre generaciones y una forma concreta de dignificar la memoria de quienes han construido el país desde el silencio cotidiano.
La Región del Maule ha entendido profundamente el valor de esta convocatoria. No por casualidad se ha convertido en una de las regiones con mayor participación nacional y la única que ha obtenido en dos ocasiones el máximo reconocimiento del certamen. El año pasado (2025), Renato Velásquez Rojas, desde Duao, comuna de Maule, recibió la distinción nacional “Gabriela Mistral” con su relato La Encomienda. Que un maulino haya obtenido esta distinción nacional no solo honra a la región; también reafirma que las historias de vida poseen un valor cultural inmenso.
Muchas veces se habla del envejecimiento únicamente desde la salud o las pensiones. Sin embargo, pocas veces se enfatiza que las personas mayores son también portadoras de patrimonio emocional, histórico y social. Cada relato autobiográfico enviado al concurso representa una parte del Maule que no aparece en los libros oficiales: la infancia rural, los oficios desaparecidos, las migraciones internas, las luchas familiares, los amores, las pérdidas y la resiliencia cotidiana, entre otros temas.
Allí radica la verdadera importancia de este concurso. No se trata solamente de premiar textos literarios. Se trata de reconocer voces que durante años permanecieron invisibilizadas. Cuando una persona mayor escribe, también deja testimonio; y cuando la sociedad escucha, fortalece su identidad colectiva.
La Región del Maule tiene una tradición profundamente ligada a la oralidad, al campo, a la educación pública y a la cultura popular. Por eso no sorprende que tantas personas mayores encuentren en la escritura una forma natural de expresión. Lo importante ahora es que esa participación no quede reducida a una ceremonia anual. Las escuelas, universidades, municipios y organizaciones culturales debieran incorporar estos relatos como parte activa de la memoria regional.
En una época marcada por la fragmentación social, escuchar a quienes han vivido más es también una forma de reconstruir comunidad. El reconocimiento a Renato Velásquez demuestra que la literatura no tiene edad y que la experiencia acumulada puede transformarse en belleza, reflexión y legado.
Quizás ahí esté la principal enseñanza de este concurso: mientras existan personas dispuestas a contar su historia, seguirá existiendo también esperanza de comprendernos mejor como sociedad.






