Aunque las comidas calientes predominan durante los meses fríos, especialistas advierten que reducir el consumo de verduras crudas puede afectar el aporte de vitaminas, minerales y fibra.
Las bajas temperaturas suelen modificar los hábitos alimentarios. Sopas, cazuelas y legumbres ganan protagonismo en las mesas durante el invierno, mientras que las ensaladas y verduras crudas suelen quedar relegadas. Sin embargo, especialistas advierten que esta práctica puede disminuir el aporte de nutrientes esenciales para el organismo.
El académico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Talca, Alonso Hernández Melo, explicó que durante los meses de otoño e invierno el cuerpo experimenta cambios fisiológicos asociados al frío y a la menor exposición a la luz solar.
“Durante otoño e invierno el cuerpo experimenta cambios fisiológicos asociados al descenso de la temperatura y a la menor exposición solar”, señaló el especialista, quien agregó que el organismo requiere un mayor esfuerzo para mantener estable su temperatura corporal.
No obstante, el nutricionista recalcó que este aumento en el gasto energético no justifica un consumo excesivo de alimentos altos en calorías. Según indicó, durante esta época suelen aumentar las preparaciones fritas y los productos ricos en azúcares o harinas refinadas, cuyo aporte energético puede superar ampliamente las necesidades adicionales del cuerpo.
El experto también destacó que muchas personas desarrollan un rechazo natural hacia alimentos fríos como frutas, verduras y agua. Sin embargo, advirtió que reemplazar completamente las verduras crudas por preparaciones cocidas tiene consecuencias desde el punto de vista nutricional.
“Cada vez que las verduras se someten a un proceso de cocción, parte de los nutrientes se pierden”, explicó Hernández Melo, enfatizando que las ensaladas conservan una mayor cantidad de vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos para la salud.
Por ello, recomendó mantener el consumo de verduras en su estado natural incluso durante el invierno. “La ensalada en su estado crudo aporta muchos más nutrientes, más vitaminas, minerales y mucha más fibra”, sostuvo.
La fibra alimentaria cumple un papel fundamental en la salud digestiva y en el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico. A ello se suma el aporte de nutrientes como las vitaminas A, C y D, además de compuestos presentes en alimentos como el ajo, la cebolla y el puerro, que contribuyen a fortalecer la alimentación en los meses más fríos.
Finalmente, el académico recomendó respetar los horarios de comida y mantener actividad física acorde a las condiciones de cada persona. El objetivo, afirmó, es evitar que el invierno altere por completo la rutina alimentaria y lograr una convivencia equilibrada entre preparaciones calientes y alimentos frescos que favorecen una buena salud.





