Panificadores bolivianos impulsan una iniciativa para que la Unesco reconozca a la marraqueta como Patrimonio de la Humanidad, mientras expertos y autores chilenos sostienen que existen diferencias con la versión nacional.
Bolivia abrió un nuevo capítulo en el debate sobre el origen de la marraqueta, uno de los panes más consumidos en Chile. Panificadores del país altiplánico anunciaron que impulsarán una postulación ante la Unesco para que este producto sea reconocido como Patrimonio de la Humanidad, argumentando que forma parte de la identidad y tradición gastronómica boliviana.
El anuncio se realizó durante la conmemoración del Día de la Marraqueta, también conocido como “pan de batalla”, celebración organizada por la Federación de Panificadores Artesanos de La Paz. Su dirigente afirmó que el pan “ha pasado fronteras” y destacó que buscan una ley nacional que permita presentar la candidatura internacional ante la Unesco.
La iniciativa se apoya en reconocimientos previos. En 2006, la Prefectura Departamental de La Paz declaró a la marraqueta Patrimonio Cultural e Histórico de la ciudad y, en 2024, una ley municipal reforzó esa condición. El siguiente paso será obtener respaldo legislativo nacional para formalizar la solicitud internacional.
Versiones sobre su origen
Las investigaciones recopiladas por la Agencia EFE muestran que no existe consenso sobre el nacimiento de la marraqueta en Bolivia. Una de las hipótesis sostiene que un panadero griego introdujo la receta en 1908, mientras otra atribuye su llegada a dos maestros panaderos daneses que arribaron a La Paz durante la década de 1920.
Respecto al nombre “pan de batalla”, una de las versiones señala que este alimento formó parte de las provisiones destinadas a los soldados bolivianos durante la Guerra del Chaco, conflicto que enfrentó a Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935.
El antropólogo Diego Noriega, citado por EFE, explicó que la marraqueta boliviana posee características propias debido a factores geográficos y técnicos. “Por el agua”, la altitud de La Paz, situada a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar, y el uso de hornos refractarios con técnicas heredadas de culturas ancestrales influyen en su textura y consistencia.
La visión desde Chile
En Chile, especialistas también han abordado el origen del tradicional pan. Los autores del libro “Siglo XX: Historia de Nuestra Panadería”, Marcelo Gálvez y Lucio Fraile, aseguraron en entrevista con La Tercera que “no existe ningún lugar del mundo donde exista una marraqueta como la nuestra”.
Los investigadores agregaron que, si bien existen panes similares en Perú y Bolivia, presentan diferencias en su elaboración y resultado final.
Por su parte, el historiador Raúl La Torre, coordinador de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes, sostuvo que el origen de la marraqueta sería europeo. Según explicó, el pan habría llegado a Chile de la mano de los hermanos Marraquet, una familia francesa cuyo apellido terminó dando nombre al producto, también conocido en el país como pan francés o pan batido, dependiendo de la zona.





