Arcadio Cerda, Doctor en Economía y académico de la Universidad de Talca, envió una columna a El Centro, en la que analizó la relación del aumento del salario mínimo con la realidad inflacionaria que vive el país.

Acercándose el primero de mayo, el Gobierno, consultando a los distintos agentes económicos, deberán definir el ingreso/salario mínimo.
El salario mínimo se revisa periódicamente y se ajusta en función de la inflación y la productividad, entre otras condiciones socioeconómicas y políticas. Al comparar el salario mínimo de enero de 2022 con el de enero 2023, se puede observar un crecimiento nominal fue aproximadamente 17%, sin embargo, dada la inflación de dicho periodo del 12.3%, el salario real incrementó solo un 4.7%. Cabe mencionar que el salario mínimo de Chile es uno de los más altos de la región.
Argumento
Si los precios de los alimentos, la vivienda y otros bienes y servicios siguen aumentando, el salario mínimo puede perder su poder adquisitivo y no será suficiente para mantener a los trabajadores y sus familias. En este sentido, se argumenta que el incremento del salario mínimo no ha sido suficiente para satisfacer las necesidades de los trabajadores, especialmente en un momento en que la economía chilena ha sido afectada por la pandemia de COVID-19. Algunas de las propuestas es llegar a 500 mil pesos mensuales en los próximos tres años (22% incremento nominal), aunque algunos grupos de trabajadores desean acortar dicho plazo. Si suponemos que la inflación acumulada en los próximos tres años alcanza un 12%, a grosso modo significa un aumento del salario real en 10% para dicho periodo.
Impacto en la economía
Si bien un aumento en el salario mínimo puede parecer una solución simple para mejorar la situación económica de los trabajadores, también puede generar algunos problemas en la economía, por ejemplo:
a) Pérdida de empleo: Los empleadores pueden reducir el número de trabajadores/as o las horas de trabajo para compensar el aumento en los costos laborales, o no reemplazar pérdidas de trabajadores/as. Esto puede llevar a una pérdida importante de empleos, especialmente los/as menos calificadas o los/as que trabajan en industrias que tienen márgenes de beneficio más bajos;
b) Aumento en los precios: Los empleadores/as pueden aumentar los precios de los bienes y servicios para compensar el aumento en los costos laborales, lo que puede llevar a un aumento en la inflación. Si los precios aumentan más rápido que los salarios, puede tener un impacto negativo en la economía en general;
c) Afecta la competitividad: Si los salarios mínimos son más altos en un país que en los países vecinos, puede hacer que los productos y servicios sean más caros y menos competitivos en el mercado internacional. Esto puede llevar a una disminución en las exportaciones y en el crecimiento económico, especialmente en aquellos sectores económicos que posean una alta proporción de mano de obra remunerados con el salario mínimo;
d) Efectos sobre las pequeñas empresas: Las pequeñas empresas pueden tener dificultades para absorber el aumento en los costos laborales y pueden verse obligadas a cerrar o reducir sus operaciones. Esto puede tener un impacto negativo en las comunidades locales y en la economía en general, razón por la cual, en incrementos anteriores del salario mínimo, el Gobierno ha brindado subsidios temporales, para aminorar el impacto negativo en el empleo en las micro pequeñas y medianas empresas, quienes absorben parte importante del empleo en Chile.
En resumen, mientras que el aumento del salario mínimo puede mejorar las condiciones económicas de los trabajadores/as, también puede tener efectos no deseados. Por lo tanto, se requiere un análisis cuidadoso y equilibrado de los costos y beneficios para definir el monto de incremento en el salario mínimo, que debería considerar principalmente la inflación, la productividad esperada, y la recientemente aprobada reducción de la jornada laboral, que se implementará en forma gradual.





