Obesidad infantil en Chile no cede y preocupa a expertos: más del 50% de escolares sufre malnutrición

Especialistas advierten que el sedentarismo, el consumo de ultraprocesados y los hábitos familiares mantienen altas las cifras de obesidad infantil en Chile, pese a políticas públicas.

La obesidad infantil en Chile continúa sin mostrar retrocesos significativos, pese a los esfuerzos institucionales y campañas de concientización. Así lo confirma el Mapa Nutricional 2025 de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), que evidencia un estancamiento en niveles elevados de malnutrición por exceso en la población escolar.

De acuerdo con el informe, el 51,7% de los estudiantes presenta sobrepeso u obesidad, cifra que supera el 50,9% registrado en 2024. Este escenario refleja una tendencia que se arrastra desde la pandemia y que, hasta ahora, no logra revertirse.

El académico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Talca, Mauricio Orellana, advirtió que el país enfrenta un punto crítico. “Posterior a la pandemia tuvimos un peak cercano al 60%, y hoy se ha mantenido en torno al 50%. No hemos logrado disminuirlo, estamos estancados”, señaló.

Entre los factores que explican esta situación, el especialista identificó el aumento en el consumo de alimentos ultraprocesados, especialmente en el entorno escolar. “Las colaciones han cambiado mucho. Hoy muchos niños llevan dinero y compran productos en kioscos, donde predominan snacks, dulces y alimentos de bajo valor nutricional”, explicó.

A este fenómeno se suma un estilo de vida sedentario que se ha consolidado en la infancia. La disminución del juego al aire libre y el aumento del tiempo frente a pantallas y dispositivos electrónicos inciden directamente en la salud de los menores. “Hoy juegan menos, pasan más tiempo con dispositivos electrónicos y comparten menos en familia”, agregó Orellana.

Desde el ámbito de la actividad física, la académica de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Talca, Daisy Ramírez, enfatizó la necesidad de promover el movimiento desde edades tempranas. “En los niños es muy importante fomentar la actividad física, porque ayuda al desarrollo del sistema músculo-esquelético y del corazón, además de disminuir la ansiedad y el estrés”, afirmó.

En esa línea, recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos 60 minutos diarios de actividad física en niños, los que pueden integrarse a través del juego o rutinas cotidianas.

Hábitos desde la infancia

Los especialistas coincidieron en que el desafío no solo recae en los niños, sino también en su entorno. La formación de hábitos saludables desde la infancia, con participación activa de las familias y las comunidades educativas, resulta clave para revertir la tendencia.

Si tenemos buenos hábitos desde pequeños, vamos a tener adultos más sanos y con menos riesgo de enfermedades crónicas”, subrayó Orellana.

Por su parte, Ramírez reforzó el rol de los padres en la adopción de rutinas activas. “Los papás deben realizar actividad física con los niños, salir a caminar, ir a plazas o parques y compartir en familia. La actividad física es la medicina que debemos tomar todos los días y a todas las edades”, concluyó.

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