El loyo, hongo endémico del sur de Chile que puede pesar hasta cinco kilos y no puede cultivarse artificialmente, tendrá el primer plan nacional de conservación de su tipo con apoyo de National Geographic.
Chile implementará por primera vez un plan de conservación exclusivo para una especie de hongo, marcando un hito en materia de protección ambiental. La iniciativa estará enfocada en el loyo (Butyriboletus loyo), especie endémica de los bosques templados del sur del país que actualmente se encuentra en peligro de extinción.
Reconocido por su gran tamaño —puede alcanzar hasta cinco kilos de peso— y por su valor gastronómico y cultural, el loyo constituye un elemento clave dentro de la tradición recolectora del sur de Chile y del patrimonio de las comunidades mapuche.
El proyecto cuenta con respaldo de la National Geographic Society, entidad que entregará apoyo financiero y técnico para fortalecer la estrategia de preservación liderada por la Fundación Fungi, junto a científicos, recolectores tradicionales y organizaciones de la sociedad civil.
Uno de los principales desafíos para su conservación radica en que el loyo no puede cultivarse artificialmente. A diferencia de otros hongos comerciales, posee una naturaleza micorrícica, lo que significa que depende de una relación simbiótica obligatoria con las raíces de árboles nativos para sobrevivir.
Debido a esta condición, su desarrollo está directamente vinculado al buen estado del bosque nativo, ecosistema que ha sufrido una progresiva degradación por la acción humana. Entre las principales amenazas figuran la sustitución de bosques, la degradación de suelos, la recolección prematura de ejemplares y los incendios forestales.
Especialistas advierten que extraer ejemplares jóvenes impide que el hongo complete su proceso natural de dispersión de esporas, mientras que los incendios destruyen el micelio subterráneo y la red de raíces de la que depende la especie.
Con esta iniciativa, Chile buscará proteger un recurso biológico único en el mundo, al tiempo que preservará una práctica ancestral profundamente ligada a la identidad cultural de las comunidades del sur del país.





