Chile conmemora este 15 de mayo el Día Nacional del Pisco con festividades en el norte y con el avance de la candidatura patrimonial ante la UNESCO.
Cada 15 de mayo, Chile celebra el Día Nacional del Pisco, una fecha que combina tradición, identidad cultural y promoción turística en las regiones productoras del norte del país. La conmemoración recuerda el decreto firmado en 1931 por el entonces presidente Carlos Ibáñez del Campo, que estableció oficialmente la delimitación de la zona pisquera chilena y protegió su denominación de origen.
La celebración de este año también adquiere relevancia por el avance internacional del proyecto denominado “Paisaje Cultural de la Vid y el Vino de Pisco Chileno” ante la UNESCO. Aunque en redes sociales se viralizó la idea de que el pisco chileno ya fue declarado Patrimonio Mundial, esa información todavía no corresponde a una aprobación oficial.
Lo que sí ocurrió fue la incorporación de la candidatura chilena en la Lista Tentativa de Patrimonio Mundial, un paso inicial que permite al país avanzar en la preparación de un expediente técnico definitivo. El documento deberá justificar el valor cultural, agrícola e histórico del paisaje pisquero del norte chileno.
Posteriormente, organismos internacionales como ICOMOS deberán realizar inspecciones en terreno para evaluar distintos criterios patrimoniales antes de emitir una recomendación final al Comité del Patrimonio Mundial. Expertos estiman que el proceso podría extenderse entre dos y tres años antes de una resolución definitiva.
El origen del pisco continúa siendo un tema de debate histórico entre Chile y Peru. Mientras Chile respalda su producción en la tradición agrícola y el reconocimiento legal de la denominación de origen desde 1931, Perú sostiene que el destilado nació en la ciudad de Pisco y mantiene una estrategia internacional para proteger su producto.
Más allá de la disputa comercial y diplomática, el pisco se consolidó como un símbolo cultural y económico para ambos países. En el caso chileno, numerosas localidades del norte dependen directamente de la actividad pisquera y del turismo asociado a esta tradición vitivinícola.
La candidatura chilena ante la UNESCO busca destacar precisamente el valor del paisaje cultural ligado a la producción del pisco, incorporando elementos como las tradiciones agrícolas, la arquitectura rural y la identidad territorial desarrollada durante décadas en el norte del país.





