El último informe del INE reveló que la tasa de fecundidad cayó a 0,99 hijos por mujer en 2025, mientras tres regiones del país registran más defunciones que nacimientos.
El más reciente informe de Estadísticas Vitales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirmó que la tasa global de fecundidad llegó a 0,99 hijos por mujer durante 2025, ubicándose por primera vez por debajo de un hijo por mujer y muy lejos del nivel de reemplazo poblacional de 2,1 hijos.
La cifra refleja una tendencia que se ha profundizado durante las últimas décadas. Mientras en 1993 se registraron más de 276 mil nacimientos, durante 2025 la cifra descendió a 146.446 nacidos vivos, lo que representa una disminución cercana a 130 mil nacimientos en poco más de 30 años.
El informe también muestra que las mujeres en Chile están postergando la maternidad. La edad promedio al momento de tener hijos alcanzó los 30 años, consolidando una tendencia observada en los últimos años y asociada a factores económicos, laborales, sociales y culturales.
Otro dato relevante corresponde al aumento de los nacimientos de madres extranjeras. Durante 2025, cerca del 19,7% de los nacimientos fueron de mujeres migrantes, principalmente provenientes de Venezuela, Bolivia y Perú.
Más muertes que nacimientos
Las consecuencias de la baja natalidad ya comienzan a reflejarse en la estructura demográfica del país. Según el INE, las regiones de Valparaíso, Ñuble y Los Ríos registraron un crecimiento natural negativo durante 2025, es decir, se contabilizaron más defunciones que nacimientos.
A nivel nacional, el país registró 126.428 defunciones, reduciendo significativamente su crecimiento natural. La tasa de crecimiento poblacional cayó a apenas 0,9 personas por cada mil habitantes, una cifra muy inferior a las registradas hace tres décadas.
Desafío para el futuro
Especialistas han advertido que la disminución sostenida de la natalidad y el envejecimiento de la población podrían generar importantes desafíos para el sistema previsional, la salud pública, el mercado laboral y el desarrollo económico del país.
Con una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo, Chile enfrenta un escenario que obliga a replantear políticas públicas orientadas a la familia, la maternidad y el envejecimiento activo, en medio de una transformación demográfica que ya comienza a mostrar sus efectos.





