El gobierno israelí confirmó que mantendrá sus fuerzas en zonas estratégicas de Líbano, Siria y Gaza, pese al acuerdo impulsado por Estados Unidos e Irán para reducir la escalada regional.
Israel reafirmó su presencia militar en el sur de Líbano y descartó cualquier retiro de sus tropas, pese al reciente entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán, que busca frenar los enfrentamientos y disminuir la tensión en la región.
El ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que el gobierno encabezado por Benjamín Netanyahu mantendrá una política de seguridad que contempla la permanencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en distintos territorios considerados estratégicos.
“Nos oponemos a la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel del Líbano, pese a todas las presiones actuales y a las que vendrán”, afirmó Katz en declaraciones difundidas por medios israelíes.
La autoridad sostuvo que las tropas continuarán desplegadas en áreas de seguridad ubicadas en Líbano, Siria y Gaza, sin establecer un plazo para su salida. Según explicó, la medida busca proteger las comunidades israelíes fronterizas frente a amenazas de grupos armados y organizaciones extremistas.
Katz también señaló que las zonas bajo control militar israelí serán intervenidas para eliminar estructuras que, según el gobierno, representan riesgos para la seguridad. “Toda la infraestructura terrorista será destruida”, enfatizó.
Reacción desde Líbano
La postura israelí contrastó con las expectativas expresadas por el presidente de Líbano, Joseph Aoun, quien valoró el memorando de entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán.
A través de un comunicado, Aoun indicó que sigue con atención los avances diplomáticos y manifestó su esperanza de que los acuerdos permitan poner fin a la violencia que afecta a la región.
“Esperamos que estos acuerdos se conviertan en medidas prácticas que pongan fin al ciclo de violencia y establezcan una fase de estabilidad, seguridad, recuperación y reconstrucción”, señaló el mandatario libanés.
Las declaraciones reflejan las diferencias existentes entre los actores involucrados en el conflicto regional, en momentos en que la comunidad internacional busca consolidar iniciativas que reduzcan la escalada militar y favorezcan la estabilidad en Medio Oriente.





