Julio: picante el fin de mes con Sedini, Quiroz y la renuncia del Sub Secretario de Hacienda

Celinda Lilian Letelier. Dra. en Sociología y Cs Sociales – Profesora de Filosofía.

Desde la región y por cierto desde la provincia es casi imposible no dejar de comentar tres hechos políticos que causaron revuelo esta semana, la última del mes julio, y que por cierto tendrán secuelas advenedizas. El primero fue las declaraciones de Mara Sedini la ex ministra vocera del gobierno, el segundo, la suspensión de la urgencia de la votación del proyecto de la Reconstrucción tutifruti a cargo del ministro de hacienda, y el tercero, la renuncia del ahora ex subsecretario de la misma cartera por dar positivo al consumo de drogas en el segundo examen de validación realizado en el mes de junio.

En relación con las declaraciones de la ex ministra, en principio no debieran llamar la atención porque forman parte de la farandulización de la política introducida en la opinión pública por la derecha, el centro, y la izquierda, hace ya años, dada la necesidad de contar con figuras populares en la competencia electoral. Se introdujo en las contiendas a: futbolistas, bailarines, bataclanas, personajes populares del ámbito del teatro, de la televisión precisamente porque eran “conocidos” por la cercanía mediática, fácilmente reconocibles, e identificables en las campañas publicitarias posibilitando que, el “anclaje” de la audiencia, y de los y las votantes se consiguiera rápidamente, y con un resultado eficaz y favorable: ganar un escaño. En algunos casos, no importó mucho la evaluación, la consistencia, la coherencia política de los personajes. Importaba la popularidad del perfil del personaje construido e instalado en los medios de comunicación, y en las redes sociales. (Ver en C.L. Letelier, 2005 De la opinión pública, la democracia, y la representatividad social Rev Universum N°20 Vol 1)

Por lo mismo, lo que resulta interesante destacar en el caso de la entrevista dada por la ex ministra a dos meses de salir del cargo, no es la exposición y escenificación de ella como “personaje popular de la farándula política” dado que es y fue actriz, entonces, en ese contexto y desde ese parámetro, no debiera ser importante la actuación del personaje, sino que, lo importante es: lo que dice, y por sobre todo el efecto que eso tiene en la élite política santiaguina en general, y en las derechas dentro del mismo gobierno en particular.

En lo concreto, lo que su acto de habla “denota” es la configuración inicial de la voluntad de poder político al interior del actual gobierno en la construcción de la gobernabilidad, lo cual,

– permite identificar el significado de su propia salida de la primera línea de configuración del mando,

– permite identificar la res estructuración de esa primera línea post salida, con los componentes re actualizados,

– permite reiterar la cualificación de la fomedad, o para amplificar la ponderación hacia la evaluación del trabajo de equipo, la eficacia, o para definir su deterioro o déficit.

En este sentido, denotar se usa aquí como: “mostrar, indicar, poner el acento en algo relevante que, con anterioridad no había sido expuesto”.

En efecto, las respuestas desde palacio para encarar lo ocurrido han sido: neutralizar el hecho, usar la respuesta de la sin respuesta, optando por cerrar la puerta al escándalo, al problema, y, por ahora, dejando fuera a la farandulización del segundo momento de esta gobernabilidad. También han dejado en evidencia que la función de comunicar y ejecutar la vocería oficial del gobierno para con la ciudadanía no tiene relevancia, ni consideración alguna para esta gobernanza. Y, he aquí el primer acierto de Mara Sedini: mostrar con sus declaraciones que este gobierno ha decidido “vaciar de contenidos y empoderamiento” este cargo ministerial y sus funciones. Dejar en evidencia que, en el diseño y planificación inicial, tampoco lo estuvo. Marcar un giro comunicacional: bajar la estridencia. (dark woke)

Por otra parte, hacia fuera de la vida palaciega, lo que su acto de habla “denota” son las formas que contienen las demandas de la vida política partidaria, su regulación, lo cual para quienes están desde dentro de la cocinería de cualquier gobierno no resulta ser un misterio. Por lo tanto, y considerando ahora ambos aspectos, lo que interesa a la ciudadanía en general es “connotar” el modo y estilo de la articulación de la voluntad de poder de quién gobierna después de estos ajustes. Es decir, distinguir cuáles son las derechas que nos gobiernan, y el peso relativo que tiene cada una de ellas a la hora de definir la construcción del orden socio político. “Connotar se usa acá para significar la gestualidad al trasmitir sentidos y significados ocultos y no evidentes de suyo”.

Finalmente, se posicionan los comentaristas críticos del mensaje de la ex ministra, en su mayoría también ex ministros y ministras, analistas políticos, y opinólogos en general. En términos generales, lo que molesta y se crítica es: la pérdida del carácter ceremonial, y en un cierto sentido la pérdida de la secrecía, de la ritualidad que contiene la entrada o ingreso al capital simbólico político en cualquier gobierno, así como, la salida del mismo. Al parecer, la ex ministra con sus declaraciones enloda estas supuestas cualidades, compartidas con exclusividad por quienes llegan a formar parte de este circuito.

Es interesante observar que la molestia de los comentarios no viene dada por la búsqueda de la verdad, o por descubrir la mentira en las afirmaciones de la ex ministra. Tampoco viene dada, en pos de, desentrañar los aspectos de la moralidad y la ética del acceso al capital simbólico político en el Chile actual. Las críticas no vienen dadas por la búsqueda de la construcción de un sentido común colectivo acerca de las formas, del decoro, de las buenas y malas costumbres en el quehacer político propiamente tal, sino que, por “develar lo oculto y aceptado como regla de convivencia, por quienes han accedido a este grupo cerrado y exclusivo de autoridades y sus formas de legitimación.

En este contexto, la tirada de mantel de la ex ministra resuena en los oídos de los exclusivos y por lo mismos excluyentes como un hecho impúdico al pacto de silencio de los honorables. Y, frente a ello, se suman las advertencias para los advenedizos y advenedizas. Dentro del grupo hay reglas de comportamiento que se aceptan como parte del juego, como, por ejemplo: hacer alianzas para ocupar puestos de poder, para los pitutos, para las indicaciones en determinados cargos, hay alianzas para aserrucharse el piso en carreras de competencia por la construcción del poder, así como, hay alianzas con los medios de comunicación para hacer detonar a alguno o alguna que se posicione con ventaja en la carrera de visibilidad y empoderamiento. Pero, estas reglas no pueden hacerse públicas, menos cuando hay desventajas y se cae en desgracia. Menos aún, para desmontar su operatividad cuando están en pleno ejercicio.

En el simulacro político que bien puede ser hipócrita, mostrar o sacar a la luz pública las cochinadas de la cocinería de la vida política es un acto impúdico. Bienvenidos a Chile, a estos pulcros funcionarios que ejecutan este tipo de trabajos en ciertos espacios acotados a su empoderamiento, les da vergüenza que salgan a lo público determinadas miserias de esta construcción perfeccionista. Saben de antemano que quienes entran a este grupo de notables tienen permitido hacer, y actuar determinadas prácticas, y, el acceso se les ha dado, precisamente porque en un cierto sentido sabrán callar, denotar y connotar, actuar con y en esas reglas.

Independientemente que en el pasado hay ministros que han salido de sus cargos en otros  gobiernos y también han hablado, un ejemplo cercano es el ex ministro de Agricultura del ex presidente Gabriel Boric, Esteban Valenzuela, la diferencia con la ex ministra, está en que lo hace como una out sider de la derecha política institucionalizada, una allegada, una venida a menos, y, lo hace como mujer de la farándula, lo hace desde una ultra derecha política que no termina de encontrar su lugar en el espacio de la opinión pública. Por eso, el castigo, la sanción transversal vino dado, desde la izquierda por mostrar el código oculto, mostrar lo que debe callarse, ocultarse en el secreto del ritual y la ceremonia. Y, desde una derecha que guarda para sí, la circulación en la ceremonia, la ejecución de la venia hacia quien porta el decoro, la forma, las buenas maneras, las reglas de la urbanidad en materia de reproducción cortesana.

El Bochorno del ministro de Hacienda Jorge Quiroz

Al cierre de esta opinión es interesante notificar los dos episodios que debió enfrentar el factótum de hacienda ante la opinión pública. Por una parte, la suspensión de la urgencia de la votación del proyecto de la reconstrucción o ley tutifruti, y la salida del ex subsecretario Juan Pablo Rodríguez Oyarzun por dar positivo al consumo de drogas en el segundo examen de validación realizado en el mes de junio.

Son dos bochornos políticos que vienen a sumarse a la ya cuestionada forma de ejercer su liderazgo. Independientemente que siga siendo el ministro peor evaluado que va quedando en la corrida de los cuatro meses y medio de este gobierno, ya que las dos ministras mujeres que lo acompañaban en mala evaluación fueron sacrificadas, su cuenta va quedando sin crédito, y sostenerlo más allá que se apruebe la ley, para la cual fue puesto en el cargo por los grandes empresarios de Chile, tendrá un costo cada vez mayor para este gobierno.

En efecto, el problema de Quiroz además de su dogmatismo tecnicista, es el decoro, la forma, el ejercicio del poder, y el tipo de liderazgo que ejerce para conseguir lo que quiere: pasar la aplanadora. En un sentido, estrictamente comunicacional, su actuar es similar al de la ex vocera, y la derecha en general, lo ha aceptado porque es hombre, y porque es el factótum de Kas y sus propios intereses financieros. Sin embargo, en lo que va del proceso de aprobación de la ley, (además de las ministras caídas) tuvieron que ponerle dos salvaguardas en: Interior y la Presidencia. Además de las averías detectadas en el circuito del segundo piso. Por lo mismo, el radar indica que el paso por el parlamento de este proyecto, tarde o temprano le pasara la cuenta.

Sin querer queriendo el ministro, (al igual que Sedini) ha mostrado la diferencia existente entre las derechas, ha mostrado su inclinación hacia el trato más hostil y duro que representan los libertarios y republicanos, y ha conseguido dividir en certezas incluso a sus aliados.

En síntesis, el gobierno a la fecha no solo no consigue articular estas almas en torno a la voluntad y construcción del poder, sino que no consigue dar con el tono, con el estilo, con el decoro, y el mismísimo trato que debiera existir al interior de estas derechas. Mientras algunas almas tienden a ser altisonantes, vociferantes, groseras, estridentes, provocativas, (dark woke otra vez), otras como el mismo presidente son más bien, bajo perfil, mesuradas, articuladas, templadas, y al decir, de ellos mismos, “fomes”. Entonces, el punto aquí, es que, en la antropofagia por el empoderamiento, los estridentes se comen a los prudentes y los exhiben. Y al hacerlo, los prostituyen, sin considerar que, a los calmos, quietos, pausados en el habla, no les gusta ser exhibidos, es más, la exposición la consideran una traición, una deslealtad. Por lo mismo, estas interacciones sociales dentro de la derecha, tienen fecha de vencimiento, sobre todo para esa derecha conservadora, baby boomers, que va en aumento según los datos de natalidad y longevidad. 

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