Alertan por cáncer de ovariotras 38 muertes en el Maule en 2025: diagnóstico tardío eleva el riesgo de muerte

Las cifras preliminares del 2025 muestran que esta enfermedad mantiene una alta letalidad en la Región del Maule. Especialistas advierten que reconocer síntomas persistentes y consultar a tiempo puede marcar una diferencia en el pronóstico.

El cáncer de ovario continúa representando uno de los mayores desafíos para la salud femenina debido a que sus síntomas suelen confundirse con otras enfermedades y, en la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada. En la Región del Maule, cifras preliminares indican que 38 mujeres habrían fallecido durante 2025, mientras que el total acumulado alcanza 197 muertes entre 2020 y 2025.

De acuerdo con antecedentes del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, en el mismo período se registraron 3.369 fallecimientos por esta enfermedad en Chile, de los cuales 570 corresponden a 2025. Los grupos de mayor riesgo se concentran en mujeres de 50 a 69 años y de 70 a 89 años, aunque la enfermedad también afecta a pacientes menores de 50 años.

El Dr. Clemente Arab, jefe de Ginecología Oncológica de la Fundación Arturo López Pérez (FALP), explicó que la principal dificultad radica en la ausencia de un método de detección precoz.

“El 70% de las pacientes con cáncer de ovario se diagnostica en etapas tardías, principalmente porque la enfermedad no suele presentar señales hasta que ya se encuentra avanzada. Sus síntomas son silenciosos y muchas veces se confunden con problemas digestivos. Además, no existe un examen de pesquisa o tamizaje para detectarlo precozmente”, afirmó el especialista.

Síntomas que requieren atención

Uno de los principales problemas es que las manifestaciones del cáncer de ovario suelen parecer molestias habituales, lo que retrasa la consulta médica. Entre los síntomas más frecuentes destacan:

  • Distensión abdominal persistente.
  • Sensación de saciedad precoz.
  • Dolor pélvico o abdominal.
  • Cambios en los hábitos intestinales.

El especialista advirtió que estos signos no deben minimizarse.

“Es importante que las mujeres consulten ante la aparición de síntomas digestivos o dolor abdominal y que no asuman que se trata de colon irritable u otras molestias digestivas menores”, señaló el Dr. Arab.

Asimismo, recordó que los controles ginecológicos habituales no garantizan detectar oportunamente esta enfermedad, por lo que cualquier síntoma persistente debe ser evaluado por un profesional.

Tratamientos más complejos cuando el diagnóstico se retrasa

Cuando el cáncer de ovario se detecta en etapas avanzadas, el tratamiento suele requerir cirugía, quimioterapia y terapias dirigidas, aumentando la complejidad del manejo clínico.

Actualmente, los avances en medicina personalizada permiten identificar a mujeres con mayor riesgo hereditario mediante estudios genéticos que detectan mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, además de pruebas para evaluar la deficiencia de recombinación homóloga (HRD), herramientas que ayudan a seleccionar tratamientos más específicos.

El especialista destacó que las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama o cáncer de ovario deben acceder a asesoramiento genético, ya que las portadoras de una mutación en BRCA1 presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar esta enfermedad a lo largo de su vida.

Investigación busca nuevas alternativas terapéuticas

En paralelo, la Fundación Arturo López Pérez (FALP) desarrolla desde marzo un estudio clínico que busca retrasar la progresión del cáncer de ovario en pacientes que ya completaron quimioterapia.

La investigación evalúa un medicamento experimental que bloquea la producción de hormonas esteroidales, además de analizar muestras biológicas para identificar biomarcadores que permitan comprender mejor la respuesta de las pacientes a los tratamientos y avanzar hacia terapias cada vez más personalizadas.

Los equipos médicos recalcan que el acceso oportuno a centros especializados y multidisciplinarios mejora las posibilidades de tratamiento y la calidad de vida de las pacientes, especialmente cuando la enfermedad se aborda siguiendo estándares internacionales.

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