Un sismo de magnitud 4,6 volvió a afectar la zona centro-norte de Venezuela, mientras continúan las labores de rescate tras los terremotos de la semana pasada. Hasta el momento, las autoridades no reportan nuevas víctimas ni daños adicionales.
Un nuevo temblor de magnitud 4,6 sacudió este lunes la región centro-costera de Venezuela, en medio de las labores de búsqueda y rescate que continúan tras los devastadores terremotos registrados el pasado 24 de junio.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento telúrico se registró a las 7:01 horas (hora local), con epicentro a unos 30 kilómetros de La Guaira y una profundidad de 10 kilómetros. El evento corresponde a una de las réplicas que han mantenido en alerta a la población desde la emergencia.
Pese al nuevo sismo, hasta el momento no se han reportado víctimas fatales ni daños materiales adicionales. Sin embargo, numerosos habitantes volvieron a evacuar edificios por precaución.
“Aquí estamos otra vez en la calle, no sé cuándo vamos a tener un momento de verdadera tranquilidad“, relató a The Associated Press Concepción Hernández, una vecina de Caracas que abandonó su edificio junto a su esposo tras sentir el movimiento.
Mientras tanto, la capital venezolana intenta recuperar gradualmente la normalidad. El comercio comenzó a reabrir sus puertas y el transporte público retomó sus recorridos, aunque con menor afluencia de pasajeros.
“Voy tarde al trabajo, pero a pesar del susto no nos podemos quedar en casa, hay que producir“, comentó Johny González, trabajador de un automercado, quien agregó que la fortaleza de su familia le permite enfrentar la incertidumbre.
La emergencia también ha generado consecuencias fuera del territorio venezolano. En Trinidad y Tobago, especialistas confirmaron alteraciones geológicas en la costa suroeste de la isla, donde el terreno se elevó hasta seis metros y la línea costera se desplazó aproximadamente 30 metros tras los terremotos.
En paralelo, la ayuda internacional continúa aumentando. Estados Unidos anunció un incremento de su apoyo financiero, superando los 300 millones de dólares para la respuesta humanitaria, mientras que China comprometió 100 millones de yuanes, equivalentes a 14,7 millones de dólares, destinados a asistir a las víctimas del desastre.





